29 de junio de 2026


En muchas casas, dar un hueso al perro sigue siendo un gesto de cariño. Pero incluso “un ratito para roer” puede acabar en atragantamiento, fracturas dentales u obstrucción intestinal. ¿Qué riesgos hay y qué opciones son más seguras?

Investigadores han revelado, tras analizar fósiles en Kenia, que los primeros individuos del género Homo mantuvieron estrategias alimenticias efectivas durante 400.000 años, enfocándose en el acceso y procesamiento de cadáveres, crucial para su desarrollo cerebral y éxito evolutivo.


Un trocito de jamón, una migaja de pan, “solo hoy”. Ese hábito cotidiano —dar comida humana— puede alterar la microbiota de perros y gatos, disparar diarreas o vómitos y reforzar conductas de demanda. Qué pasa por dentro y cómo prevenirlo.