18 de septiembre de 2026
El Puente de la Integración, una obra financiada por Itaipú Binacional que une las ciudades de Presidente Franco (Paraguay) y Foz de Yguazú (Brasil), fue inaugurado en 2025 en forma separada: el presidente brasileño Luiz Inácio Lula da Silva lo habilitó el 19 de diciembre y el paraguayo Santiago Peña recién el día siguiente. Algo anda mal allí, pues la pompa que se esperaba de una gran ceremonia en la que se ensalzan la amistad y la cooperación brilló por su ausencia. En la Cumbre de Presidentes del Mercosur que se realizó en la ciudad citada del país vecino, el compatriota culpó del curioso episodio a la “mezquindad política” de las respectivas Cancillerías y dijo que era incapaz de comprender que, tras medio siglo de haberse inaugurado el Puente de la Amistad, no hayan podido acordar que ambos presidentes pudieran encontrarse “en el medio del puente para celebrar un hecho histórico”. Poco creíble que ambos presidentes no puedan superar la negligencia de sus respectivos organismos encargados de las relaciones internacionales. Si ese fuera el caso, lo mínimo que se esperaría es que el presidente paraguayo destituyera al canciller Rubén Ramírez Lezcano, lo que no ocurrió.


Las negociaciones sobre el Anexo C del Tratado de Itaipú fueron relegadas de la agenda presidencial en la LXVIII Cumbre de Jefes de Estado del Mercosur, que tuvo lugar en el Centro de Convenciones de Conmebol. A pesar de la urgencia por los plazos que vencen, el Gobierno admitió que el tema ni siquiera tocaron en el nivel de los mandatarios.

El gobierno de Brasil oficializó el nombramiento de nuevos consejeros en la margen izquierda de Itaipú. Las designaciones de los ministros Darío Durigan, Miriam Belchior y Bruno Moretti completan una serie de movidas que incluyeron cambios en la dirección administrativa, en pleno proceso de negociación del Anexo C del Tratado de la entidad.

El “entendimiento” firmado entre Paraguay y Brasil el 9 de mayo de 2024, que fijó la tarifa en US$ 19,28 hasta 2026, entra en su etapa final. Con la promesa de una renta anual de US$ 1.250 millones, el Gobierno de Santiago Peña jamás cumplió la promesa de transparentar el uso de estos fondos, mientras la infraestructura de la ANDE sigue clamando por inversión y la revisión del Anexo C no es clara ni la postura paraguaya es compartida con la ciudadanía.

El director brasileño de Itaipú, Enio Verri, confirmó que el presidente brasileño Luiz Inácio Lula da Silva exigió reducir la tarifa “lo máximo posible”. El anuncio coincide con una fuerte inversión estatal para universalizar el servicio eléctrico y modernizar las concesiones en el vecino país.

Hace muchos años que la ANDE viene cargando pérdidas sistemáticas y coyunturales al pueblo paraguayo. A las pérdidas históricas del robo de energía y del efecto Joule (calor en los conductores por sobrecarga, conectores, transformadores, etc.) ahora se suman las pérdidas debido al mal negocio emprendido por este gobierno con el Acuerdo Operativo, AO, Santi – Lula. Lo hemos dicho desde el 2024 en más de 30 ponencias.