25 de agosto de 2026

Mientras otros bancos de plaza utilizan fideicomisos para administrar carteras de créditos problemáticos, Ueno registra en “Derechos Fiduciarios” G. 2 billones (US$ 353 millones) correspondientes a costos derivados de la reorganización de su modelo de negocio, tras la fusión con Visión Banco. La cifra representa casi el 10% de todos sus activos y equivale al 99,4% de su patrimonio neto, lo cual se suma a los datos inusuales dentro del sistema financiero paraguayo.

Ueno Bank, del Grupo Vázquez SAE (presidido por Federico Miguel Vázquez), alcanzó en julio la cifra de G. 5,1 billones (US$ 862 millones) en depósitos del Estado y del IPS. En apenas 30 días, la entidad vinculada al presidente Santiago Peña sumó G. 312.463 millones, acrecentando la concentración de recursos públicos en un lapso de menos de tres años.

Los estados contables al cierre de 2025 de ueno bank exponen más movimientos de magnitud sin precedentes en el mercado financiero local. Además de una escalada millonaria en “megainversiones” en software, anticipos y participaciones de firmas vinculadas en ese mismo rubro, los datos revelan también que la entidad registró un salto extraordinario en “participación en otras sociedades”, al movilizar contablemente G. 880.687 millones en apenas un año, que implicó un crecimiento de 8.000%.

Además de los G. 761.445 millones que ueno bank registró en 2025 en la cuenta de software, casi el triple que la suma de otros nueve bancos de plaza juntos, el balance de este banco también deja al descubierto otra cifra que llama la atención del sector financiero. Dentro del rubro “Créditos Diversos”, la entidad agrupó otros G. 385.276 millones bajo un concepto que mezcla anticipos a proveedores de software con transacciones entre empresas del propio grupo empresarial.

De acuerdo con un artículo elaborado por The Economist, el análisis de la estrategia comunicativa de los bancos centrales experimentó una transformación profunda, que oscila entre el oscurantismo deliberado del siglo XX y la transparencia extrema de las últimas décadas. Bajo la actual dirección de Kevin Warsh en la Reserva Federal (Fed, por sus siglas en inglés), se observa un retorno hacia un modelo de “misterio délfico”, caracterizado por una ambigüedad calculada que busca evitar que el mercado dependa exclusivamente de las señales explícitas de la institución.