9 de agosto de 2026
La basura acumulada en la capital, debido a la deshonestidad, la negligencia y la ineptitud municipales, atenta contra la estética y arriesga la salud pública. A tanto llega que el intendente Luis Bello (ANR, cartista) quiso que sus nueve mil subordinados realicen tareas de aseo urbano, lo que supuso la implícita admisión de que abunda el personal superfluo y de que Asunción peca de mugrienta. El sucesor de Óscar “Nenecho” Rodríguez se ufanó de que se recogieron 58.060 kilos de basura, pero la ciudad no quedó impoluta. Luis Bello y su antecesor dejaron que los desechos se expandan, como si la Municipalidad no tuviera la función legal de regular y prestar servicios de aseo, de recolección, disposición y tratamiento de residuos.

La queja generalizada por la falta de recolección regular de basura en diversos barrios de Ciudad del Este motivó la intervención de la Municipalidad de Ciudad del Este. Los representantes del consorcio a cargo del servicio fueron convocados en la comuna para responder a los cuestionamientos.

En pleno barrio Centro de San Bernardino, sobre la calle Santiago Schaerer, a apenas 500 metros de la Municipalidad y en la compañía Pirayú’i, los montículos de basura reciben a los visitantes como si fueran parte del paisaje urbano. La falta de un servicio tan básico es un claro ejemplo de la negligencia municipal, que afecta tanto a residentes como a turistas.

En varios sectores de Ciudad del Este persisten quejas por la falta de recolección de basura. Las residencias, plazas y otros espacios tienen una gran acumulación de residuos. Desde la comuna explicaron que la migración de dos empresas a un consorcio obligó a una reestructuración de los días y horarios, generando retrasos.

Cada 30 de marzo, la ONU pone el foco en un problema con dos caras: residuos y cambio climático. La comida que se tira —la fracción más grande del desperdicio global— libera metano en vertederos y dilapida agua, energía y suelo antes de convertirse en basura.