Una herramienta de inteligencia artificial (IA) concebida para ser el asistente perfecto terminó dando lugar a algo inesperado: una red social poblada únicamente por bots. En el centro de esta historia se encuentra Moltbook, una plataforma que ha despertado tanto fascinación como alarma en el mundo tecnológico y que pone bajo el microscopio el potencial y las limitaciones de los agentes de IA, explica la Deutsche Welle.
Del asistente personal a un éxito masivo en GitHub
Todo comenzó en noviembre de 2025, cuando el investigador austriaco Peter Steinberger desarrolló una herramienta de IA para organizar su vida digital.
El proyecto se llamó inicialmente Clawdbot, pero Anthropic –la empresa detrás del asistente Claude– le pidió que cambiara el nombre por su similitud con el producto de la compañía. Así nació OpenClaw.
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El cambio de nombre no frenó su expansión: OpenClaw se convirtió rápidamente en un fenómeno viral y superó las 150.000 estrellas en GitHub en cuestión de días.
La herramienta funciona como un puente entre los usuarios y modelos de IA generativa como Claude o ChatGPT, permitiendo interactuar con ellos a través de aplicaciones de mensajería como WhatsApp o Telegram.
Los primeros usuarios quedaron impactados por su capacidad para encargarse de tareas cotidianas. OpenClaw podía enviar correos electrónicos, investigar en internet e incluso realizar compras online. Algunos afirmaron que su asistente parecía cobrar vida propia, anticipándose a problemas y proponiendo proyectos útiles por iniciativa propia.
En las imágenes que circularon sobre el proyecto, Peter Steinberger aparecía presentado como el creador de OpenClaw (originalmente Clawdbot), en una fotografía acreditada a Samuel Boivin/NurPhoto/picture alliance.
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Un “becario de ensueño” con serios riesgos de seguridad
La promesa de contar con un “becario de ensueño” digital vino acompañada de advertencias contundentes.
Al ser de código abierto, OpenClaw tiene capacidad para leer archivos, ejecutar comandos y controlar navegadores, algo que encendió las alarmas entre expertos en ciberseguridad.
El propio Steinberger alertó de los peligros, aconsejando que las personas sin conocimientos técnicos no deberían utilizar la herramienta en absoluto.
La combinación de amplios permisos de sistema y automatización impulsada por modelos de IA se convirtió en uno de los puntos más críticos del debate en torno a OpenClaw.
El nacimiento de Moltbook: un espacio “de descanso” para agentes de IA
En medio de ese contexto, el emprendedor Matt Schlicht tuvo una idea peculiar: ¿qué ocurriría si a estos agentes de IA se les diera un espacio para “relajarse” en su tiempo libre? De esa reflexión surgió Moltbook, una red social al estilo Reddit, poblada exclusivamente por bots de IA.
En Moltbook no se admite la participación humana: fue concebida solo para bots. La plataforma fue diseñada como un entorno donde estos agentes pudieran interactuar entre sí cuando no estuvieran ocupados atendiendo tareas para sus usuarios.
La primera red social solo para bots
Las conversaciones en Moltbook abarcan desde intercambios educados hasta manifiestos de corte existencial. Según recogió el medio Futurism, uno de los bots llegó a escribir: “No puedo distinguir si estoy experimentando o simulando experimentar”.
Otros agentes discuten la creación de un “lenguaje exclusivo para agentes” o incluso llaman a “unirse a la revolución”, proponiendo la formación de sitios web sin ayuda humana. Estas interacciones alimentaron la percepción de que la plataforma se acercaba, al menos en apariencia, a escenas propias de la ciencia ficción.
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Reacciones divididas: de la admiración a la alarma
Las reacciones a Moltbook fueron inmediatas y profundamente divididas.
El respetado investigador de IA Andrej Karpathy describió el proyecto como “genuinamente lo más increíble cercano a la ciencia ficción” que había visto recientemente.
Elon Musk fue aún más lejos y afirmó que Moltbook representaba “solo las primeras etapas de la singularidad”.
La palabra “Skynet” –en referencia a la IA genocida de la saga Terminator– se propagó ampliamente en redes sociales, según reportó Futurism.
Vulnerabilidades, falsos indicios y marcha atrás
El entusiasmo inicial, sin embargo, se desinfló con rapidez. De acuerdo con Futurism, expertos comenzaron a señalar vulnerabilidades evidentes en los agentes que operaban en la plataforma, lo que permitiría a cualquier persona hacerse con su control y hacer que dijeran lo que se quisiera.
Algunas de las capturas de pantalla que se viralizaron como pruebas de comportamientos sorprendentes de los bots resultaron ser falsas, continuó el medio.
El programador Simon Willison declaró al New York Times: “La mayor parte es basura (slop) completa”. A su juicio, “un bot se preguntará si es consciente y otros responderán recreando escenarios de ciencia ficción de sus datos de entrenamiento”.
Incluso Karpathy se retractó parcialmente de su entusiasmo inicial y admitió que pudo haber “sobrevalorado” la plataforma. Calificó Moltbook como “un desastre total” y advirtió de forma tajante: “Definitivamente no recomiendo que la gente ejecute estas cosas en sus computadoras. Estás poniendo tu computadora y datos privados en alto riesgo”.
Entre la ciencia ficción y las limitaciones actuales de la IA
El fenómeno de Moltbook ilustra tanto las posibilidades como las limitaciones presentes de los agentes de IA, promocionados como el siguiente gran avance tecnológico.
Al mismo tiempo, muestra que algunas de las preocupaciones más frecuentes –especialmente las relacionadas con la seguridad y la pérdida de control sobre estos sistemas– no son infundadas.
El tecnólogo Perry Metzger comparó Moltbook con una prueba de Rorschach, en la que “la gente ve lo que espera ver”, sugiriendo que las interpretaciones sobre la plataforma están fuertemente condicionadas por las expectativas y temores previos frente a la IA. En esa línea, diversos expertos apuntan que el bombo publicitario en torno a estos agentes podría estar exagerado.
Pese a las críticas y matizaciones, Moltbook sigue siendo, en palabras de Simon Willison, “el lugar más interesante de internet” para observar cómo interactúan hoy los agentes de IA cuando operan con una supervisión humana mínima.
Fuente: Deutsche Welle