La intervención fue ejecutada por la Fuerza Aérea ecuatoriana bajo la supervisión del comandante del Comando de Operaciones Aéreas y Espaciales, Mauro Bedoya, como parte de las acciones de vigilancia y control del espacio aéreo nacional.
Según el Ministerio, la pista tenía 800 metros de largo y 15 de ancho, no estaba autorizada para operaciones aéreas y era presuntamente utilizada para actividades ilícitas relacionadas con economías criminales.
Las autoridades señalaron que el operativo forma parte de las acciones permanentes para "cerrar rutas" utilizadas por organizaciones dedicadas al narcotráfico y otras actividades ilegales.