Se trata de "un hito histórico en materia de seguridad", describió en un comunicado el ministerio del Interior iraquí al anunciar la completa construcción de un muro que se inició en el año 2022.
Al Shamari, presente en la ceremonia de inauguración, destacó que este proyecto representa "una verdadera válvula de seguridad para Irak, ya que pone fin a los desafíos de seguridad, especialmente la infiltración terrorista y el contrabando".
En total, el muro de hormigón a lo largo de la extensa frontera entre ambos países tendrá una longitud de 615 kilómetros, y empezó a construirse en la parte norte de la divisoria para impedir la infiltración de combatientes armados, miembros del grupo terrorista Estado Islámico (EI) y de narcotraficantes, entre otros.
El ministro elogió la labor "del Comando de la Guardia Fronteriza y de todas las unidades de seguridad que custodian la zona y que contribuyeron a este éxito".
Antes de la caída del régimen del presidente sirio Bachar al Asad, varias milicias chiíes iraquíes operaban en territorio sirio sin autorización de Bagdad contra el Estado Islámico y otros grupos islamistas suníes opositores al régimen, algo que puso en evidencia la falta de control en la frontera entre ambos países.
A eso se une que Siria era un gran centro de producción de droga debido a la inestabilidad en el país por el conflicto armado iniciado en 2011, y exportaba a sus vecinos a través de las porosas fronteras con Irak, el Líbano, Jordania y Turquía.
Además, tras la caída de Al Asad, que pertenece a la rama alauí del islam chií, mayoritario en Irak, Bagdad expresó su preocupación por que los grupos armados opositores suníes que lo derrocaron provocaran inestabilidad en la zona y, por ello, elevó el nivel de seguridad en la frontera.