La propia KFC informó de que "existe la posibilidad de horarios comerciales reducidos, suspensión de ventas de algunos productos o cierres temporales", mientras que también suspendió temporalmente los pedidos móviles, el servicio de entrega a domicilio y el uso de varios cupones, según un comunicado en su página web.
El impacto del fallo de sistema de Nichirei, que cuenta con unas 5.000 empresas clientes, se está extendiendo a restaurantes, fabricantes de alimentos y otros sectores, como comedores escolares, según recoge el diario económico Nikkei.
La segunda mayor cadena de sushi en cinta transportadora de Japón, Kura Sushi, confirmó en un comunicado que las entregas de sus productos se han "retrasado o no han llegado", lo que ha provocado "una falta temporal de existencias de algunos productos, así como retrasos en el servicio o la entrega de los mismos".
La compañía ha lamentado "profundamente las molestias y los inconvenientes" que las interrupciones en el sistema causadas por ataque informático al sistema de uno de sus proveedores está ocasionando" a los clientes.
La agencia de noticias Kyodo indicó que el conglomerado japonés AEON también ha visto cómo algunos de sus productos se encuentran agotados en sus supermercados, mientras que el fabricante de fideos congelados TableMark no podía enviar alimentos a sus clientes.
El lunes, Nichirei anunció que se habían producido "fallos en el sistema debido a un acceso no autorizado", que ya estaban investigando, si bien aclaraba que por el momento no existen pruebas confirmadas de que se hayan filtrado datos personales de los clientes.
"Actualmente estamos investigando y tomando medidas para restablecer los sistemas. Informaremos oportunamente sobre el plazo previsto para su recuperación. Cabe señalar que el alcance de los fallos actuales del sistema se limita a Japón", según indicó entonces, sin que haya dado más información al respecto.
Además de fabricar y vender alimentos congelados, Nichirei también opera un negocio de logística de baja temperatura que almacena y transporta alimentos frescos y congelados.
El último incidente destacado de este tipo en el país asiático tuvo lugar en septiembre de 2025, cuando un fallo del sistema provocado por un ataque con 'ransomware' contra la compañía japonesa de bebidas Asahi les forzó a detener la distribución de sus productos y durante meses gestionó sus pedidos de forma manual, realizando envíos por teléfono o fax.
Este incidente, que dejó al descubierto los datos de unos dos millones de personas y generó una importante carestía de bebidas alcohólicas, provocó una caída del 37 % en el beneficio neto del ejercicio fiscal de 2025 de Asahi con respecto al anterior, con pérdidas de 40.000 millones de yenes (215 millones de euros).