Un peluche robot con forma de capibara busca conectar con niños con autismo

ACOMPAÑA CRÓNICA: ECUADOR TECNOLOGÍA AME280. QUITO (ECUADOR), 27/10/2026.- Fotografía del 13 de octubre de 2026 del 'Capibot' un prototipo de un robot-peluche con aspecto de capibara creado para apoyar procesos de interacción y acompañamiento terapéutico de niños con Trastorno del Espectro Autista (TEA), en Quito (Ecuador). EFE/ José Jácome JOSÉ JÁCOME

QUITO. Un peluche tecnológico con forma de capibara llevó una iniciativa universitaria ecuatoriana hasta un congreso internacional en Italia: Capibot busca facilitar la interacción terapéutica con niños con autismo mediante estímulos visuales, sin sustituir a los especialistas.

Lo que comenzó como un proyecto universitario en Ecuador terminó en Europa, en uno de los congresos académicos y tecnológicos más importantes del mundo en su área: el prototipo de un robot-peluche con aspecto de capibara creado para apoyar procesos de interacción y acompañamiento terapéutico de niños con Trastorno del Espectro Autista (TEA).

Fotografía del 13 de octubre de 2026 que muestra al profesor e investigador de la carrera de Mecatrónica de la UTE Wilson Pavón hablando en una entrevista con EFE sobre el prototipo de un robot-peluche con aspecto de capibara 'Capibot', creado para apoyar procesos de interacción y acompañamiento terapéutico de niños con Trastorno del Espectro Autista (TEA), en Quito (Ecuador).

Cómo nació la idea de “Capibot”

La idea nació cuando un niño con autismo y dificultades para relacionarse se acercó a un perro que Mateo Fabara, estudiante de mecatrónica de la Universidad UTE, paseaba por un parque.

La tierna escena impulsó hace dos años a Mateo, Josué Espín e Israel Robayo a crear el ‘Capibot’, un prototipo que mezcla la tecnología con la graciosa figura de un capibara con una pantalla, que sirve para que el menor interactúe con el terapeuta a través de estímulos visuales.

Los tres jóvenes cumplieron así el reto académico de lograr una tecnología asistiva en favor de algún grupo vulnerable de la sociedad.

Fotografía del 13 de octubre de 2026 del estudiante de mecatrónica de la Universidad UTE Josué Espín (c) junto a sus compañeros Mateo Fabara (i) e Israel Robayo, trabajando en un laboratorio durante una entrevista con EFE en Quito (Ecuador).

El peluche tiene un dispositivo que incluye una pantalla, un cerebro (SP32, que integra conectividad inalámbrica), un módulo regulador y otro de carga. El equipo es extraíble para facilitar la limpieza del peluche.

Se conecta con una computadora, tableta o teléfono móvil a través de un programa, para que el terapeuta envíe estímulos al niño y reciba respuestas positivas, negativas o neutras, que luego puede analizar y almacenar en una base de datos para avanzar con el tratamiento.

Fotografía del 13 de octubre de 2026 del estudiante de mecatrónica de la Universidad UTE, Josué Espín, hablando en una entrevista con EFE en Quito (Ecuador).

Al momento el prototipo tiene estímulos visuales, pero analizan incluir a futuro impulsos auditivos y vibraciones, comentó a EFE Wilson Pavón, profesor e investigador de la carrera de Mecatrónica de la UTE.

“Adicionalmente podría ser utilizado como una herramienta de regulación porque es un peluche, es abrazable”, dijo al aclarar que Capibot “no intenta diagnosticar, tratar ni evaluar” y tampoco reemplazar al terapeuta, sino que es un “vínculo, un medio de comunicación” entre las partes en un ambiente controlado.

Interés de investigadores

Capibot, que está en fase de desarrollo y validación como prototipo, alcanzó proyección internacional con su presentación en el IEEE Smart World Congress 2026, realizado en la Universidad de Calabria (Italia), donde despertó el interés de investigadores y recibió observaciones y aportes para fortalecer las siguientes etapas del proyecto.

A sus 23 años, Josué comentó a EFE que los seleccionaron entre más de 400 proyectos y que se diferenciaron de otras iniciativas porque al software incluyeron el peluche como mecanismo de interacción.

En el Congreso tendieron lazos académicos con España, Italia, Canadá y Rusia para avanzar en el prototipo al que también analizan incluir inteligencia artificial para que el proyecto pueda ser un poco más autónomo y analice ciertos comportamientos y que dé avisos o estímulos para que el niño pueda autorregularse, comentó.

Como el diseño modular permite intercambiar peluches y facilita su uso en distintos contextos, el Capibot presentado en Italia portaba una máscara del ‘Diablo Uma’, uno de los símbolos culturales y folclóricos más representativos de la región andina de Ecuador, especialmente ligado a la festividad del Inti Raymi (Fiesta del Sol y la Cosecha).

Representa la fuerza, la energía del cosmos y la resistencia de las comunidades indígenas. “Queríamos ser bastante representativos con nuestro país”, explicó Josué.

El proyecto -agregó- está pensado para una interacción “lo más fácil posible” tanto del niño como del terapeuta y por ello, “todo está hecho en una sola interfaz”, de sencilla modificación y consulta.

Aunque el camino de desarrollo aún requiere protocolos éticos y pruebas controladas, la visión es clara: reafirmar que la tecnología puede ser transformadora e inclusiva en favor de personas vulnerables.

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