Glamping en Wadi Rum: lujo nómada entre las dunas rojizas de Jordania

Wadi Rum, Jordania.Shutterstock

Entre montañas de arenisca esculpidas por el viento y un mar de arena rojiza que cambia de tono con la luz, Wadi Rum ofrece una de las experiencias más singulares de Oriente Medio: dormir en medio del desierto, pero con el confort de un hotel boutique.

El glamping convirtió a este valle jordano en un escenario perfecto para sentir la vida nómada beduina sin renunciar a las sábanas suaves, la ducha caliente ni el cielo estrellado visto desde la cama.

Dónde queda Wadi Rum y cómo es su desierto

Wadi Rum se encuentra en el sur de Jordania, a unas cuatro horas por ruta desde Amán y a poco más de una hora de Aqaba, sobre el Mar Rojo. Es un valle desértico amplio, delimitado por macizos rocosos que se elevan de manera abrupta sobre la arena.

Wadi Rum, Jordania.

La imagen clásica de Wadi Rum mezcla dunas de un rojo intenso, paredes verticales de piedra color ocre y un horizonte limpio, casi siempre despejado. El clima es seco y árido: los inviernos pueden ser fríos por la noche, con temperaturas que descienden con rapidez tras la puesta de sol; los veranos son calurosos durante el día, pero más templados al caer la tarde.

Wadi Rum, Jordania.

Para quienes buscan dormir bajo las estrellas con temperaturas agradables, los meses de primavera (marzo a mayo) y otoño (septiembre a noviembre) suelen ser los más recomendados.

El auge del glamping en el “Valle de la Luna”

En las últimas décadas, el turismo en Wadi Rum se transformó con la aparición de campamentos que combinan la tradición beduina con el diseño contemporáneo.

Wadi Rum, Jordania.

Son los llamados glampings: tiendas de campaña fijas, domos transparentes o suites de lona y madera en plena arena, equipados con cama grande, baño privado, aire acondicionado o calefacción, y detalles que remiten al estilo local.

Wadi Rum, Jordania.

Muchos de estos campamentos se integran en el paisaje con colores terrosos y formas discretas. Al caer la noche, solo se distinguen algunas luces suaves desperdigadas entre las rocas, mientras el cielo se llena de estrellas visibles a simple vista.

Wadi Rum, Jordania.

Algunos domos ofrecen techos panorámicos o ventanales semicirculares para observar la Vía Láctea desde la almohada, sin necesidad de salir a la intemperie.

Wadi Rum, Jordania.

Experiencias: qué hacer en Wadi Rum más allá de la tienda

Pasar una o varias noches en el desierto permite explorar Wadi Rum con calma. Una de las actividades más habituales son las excursiones en 4x4 con guías beduinos, que se detienen en distintos puntos icónicos: dunas altas para deslizarse sobre la arena, arcos naturales de piedra como Um Fruth o Burdah, y cañones estrechos donde el viento ha dibujado formas caprichosas en las paredes.

Wadi Rum, Jordania.

También es posible recorrer el desierto a pie, en caminatas cortas al amanecer o al atardecer, cuando la luz torna la arena en una paleta de naranjas y rosados.

Wadi Rum, Jordania.

Los viajeros que buscan una inmersión más activa encuentran rutas de trekking de varias horas y ascensos sencillos a miradores rocosos, desde donde el valle se abre en todas direcciones.

Otra manera clásica de conocer Wadi Rum es a lomos de un camello, siguiendo antiguas rutas comerciales. El ritmo pausado del dromedario permite observar detalles del paisaje que a veces pasan desapercibidos: pequeñas plantas que resisten entre las piedras, rastros de fauna del desierto o inscripciones nabateas y petroglifos en los roquedales.

Un cielo para mirar sin prisa

El desierto de Wadi Rum es conocido por su escasa contaminación lumínica, lo que lo convierte en un punto privilegiado para el astroturismo.

Wadi Rum, Jordania.

Muchos campamentos organizan sesiones de observación nocturna con telescopios o, simplemente, animan a apagar las luces y recostarse sobre alfombras al aire libre para mirar hacia arriba.

En noches despejadas pueden distinguirse con claridad las constelaciones principales, satélites que cruzan en silencio el firmamento y, en determinadas épocas del año, lluvias de meteoros que surcan el cielo de lado a lado.

El contraste entre el silencio del valle y la bóveda estrellada es uno de los recuerdos que muchos viajeros asocian de inmediato con Wadi Rum.

Sabores y rituales beduinos en el campamento

La gastronomía también forma parte de la experiencia. En la mayoría de los glampings se sirve el tradicional “zarb”, un asado de carne y verduras cocinado lentamente bajo la arena en un horno enterrado.

El té beduino, aromatizado con salvia o menta y generosamente endulzado, acompaña casi todos los encuentros. Se sirve en vasos pequeños, siempre caliente, tanto al recibir a los huéspedes como después de la cena, alrededor del fuego.

Algunos campamentos complementan la noche con música local, tambores y canciones tradicionales que resuenan contra las paredes rocosas cercanas.

La combinación de paisaje casi irreal, tradición nómada y alojamientos que ofrecen confort en medio de la nada convirtió a Wadi Rum en un lugar de referencia para quienes buscan experiencias de glamping en el desierto. Dormir entre dunas rojizas, despertar con el sol asomando detrás de las montañas y pasar el día explorando cañones, formaciones rocosas y miradores naturales permite acercarse al desierto de Jordania de una forma intensa y, a la vez, cómoda y accesible.

Wadi Rum es, para muchos viajeros, ese escenario que se imagina al pensar en un gran desierto: horizonte infinito, silencio profundo, noches brillantes y la sensación de estar, por unas horas, en un pequeño refugio de lujo en medio de un paisaje que parece no tener fin.

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