Ascenso a casi 5 mil metros entre acueductos de agua glaciar cautiva a turistas en Bolivia

El Alto (Bolivia), 2 mar (EFE).- Un ascenso a casi 5.000 metros sobre el nivel del mar entre acueductos que transportan agua glaciar se ha convertido en uno de los atractivos turísticos que cautiva a visitantes extranjeros y locales en Bolivia, en una ruta ubicada en el nevado Chacaltaya, frente al imponente Huayna Potosí, cuya cima alcanza los 6.094 metros de altitud.

El recorrido comienza a los 4.600 metros y culmina a 4.900 metros en la cristalina Laguna Canadá. El guía turístico boliviano Gustavo Cárdenas califica el ascenso como de "dificultad media", aunque advierte que el trayecto no está exento de riesgos.

El sendero es angosto y no apto para personas con vértigo. Según Cárdenas, algunos visitantes se paralizan por el miedo a caer al vacío y requieren asistencia para descender. En ciertos tramos empinados hay barandas y cables metálicos que sirven de apoyo, pero la mayor parte del camino carece de instalaciones, por lo que los excursionistas avanzan al borde de abismos de hasta 100 metros.

Uno de los principales retos es la altitud. La falta de oxígeno a casi 5.000 metros exige aclimatación previa o una buena condición física. De acuerdo con el guía, quienes más dificultades presentan son los extranjeros que viven a nivel del mar o bolivianos provenientes del oriente del país, región caracterizada por su baja altitud.

El trayecto tiene una extensión aproximada de tres kilómetros y sigue los acueductos que conducen el agua proveniente del deshielo glaciar hacia las comunidades que dependen de este recurso. Durante las primeras horas del día el caudal es reducido, pero después del mediodía, tras la exposición al sol, el volumen aumenta y ya no es posible caminar libremente por el acueducto, obligando a los senderistas a desplazarse por un estrecho camino junto al precipicio.

Antes de iniciar la caminata, el tour incluye una visita histórica y cultural al cementerio de Milluni, conocido como el “cementerio más alto del mundo”. En este camposanto reposan mineros que murieron en la masacre de San Juan el 24 de mayo de 1965.

Los mineros de Milluni, asentados en las faldas del Chacaltaya, se declararon en huelga contra el Gobierno de René Barrientos por considerar excesivos los cobros vinculados a su labor minera. Un grupo de militares fue enviado para levantar la protesta y se produjo una gran cantidad de muertes, aunque nunca se precisó un número exacto.

Las tumbas están orientadas hacia el este, en dirección a la salida del sol, conforme a la tradición de la etnia aimara, y se encuentran a espaldas del Huayna Potosí. Actualmente el lugar forma parte del circuito de turismo histórico.

El atractivo natural del recorrido contrasta con la situación de los glaciares bolivianos. Según estudios de la Universidad Mayor de San Andrés, Bolivia ha perdido el 57 % de su superficie glaciar en los últimos 50 años y conserva 247 kilómetros de glaciares. Además, cada mes se deshiela aproximadamente un metro debido al impacto del cambio climático.

La Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) alertó recientemente que los glaciares del país “agonizan” y advirtió que, de mantenerse esta tendencia, algunos nevados podrían desaparecer por completo en 20 años, con graves consecuencias para las poblaciones que se abastecen del agua que estos generan.

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