El impuesto de salida del país fue elevado a 3.000 yenes (unos 16 euros) frente a los 1.000 yenes (unos 5,4 euros) que se venía cobrando hasta ahora, indicó la Agencia Nacional de Impuestos (NTA, por sus siglas en inglés) en su página web, alegando que con esta subida buscan contribuir al crecimiento y mejora de las infraestructuras turísticas.
Esta tarifa se aplica a todos los pasajeros que abandonan el país por aire o mar, incluidos los japoneses, y generalmente viene incluido de forma automática en el precio del billete de avión o barco, por lo que no se aplicará a aquellos que compraran el pasaje antes del 1 de julio.
Conocido oficialmente como impuesto turístico internacional, recaudó alrededor de 49.000 millones de yenes (264 millones de euros) en el último ejercicio fiscal, que concluyó en marzo de este año, y se espera que genere alrededor de 130.000 millones de yenes (700 millones de euros) en el ejercicio fiscal en curso, informa la agencia de noticias Kyodo.
Este miércoles entró en vigor además el incremento en un 400 % de la tasa de expedición para los visados para extranjeros, ya anunciado a mediados del pasado junio, el primer aumento de esta tarifa en medio siglo.
Las autoridades decidieron elevar de 3.000 a 15.000 yenes (de 16 a 81 euros aproximadamente) la tasa de visados para entrada única, incluidos los de turistas. En cuanto a los visados de entrada múltiple, se incrementaron de 6.000 a 30.000 yenes (de 32 a 162 euros).
Japón cerró el año pasado con un número récord de cerca de 42,7 millones de turistas, un 15,8 % más que en 2024 y unas cifras sin precedentes que han llevado a las autoridades niponas a aprobar medidas para hacer frente a los efectos del turismo masivo en la convivencia con la población local.