Las plantas, pulmones de la Tierra

Las plantas forman parte de nuestra naturaleza y aportan belleza con sus flores y follaje, alimentos para los herbívoros y el hombre, madera para las industrias...pero, sin duda, algo más que eso.

También son elementos representativos del paisaje y poseen propiedades medicinales. Sin embargo, su misión más importante es producir alimentos para el resto de los seres vivos, pues son el inicio de la cadena alimentaria, y proporcionar el oxígeno que purifica el aire y las aguas.

Los vegetales, como todos los seres vivos, necesitan moléculas de materia orgánica, principalmente para obtener energía que utilizan para sus funciones vitales, y la obtienen en la respiración celular; y para su crecimiento, es decir, la formación de nuevos órganos y desarrollo en general.

Al terminar la fotosíntesis y cuando la planta ya elaboró sus alimentos, se libera al ambiente el gas oxígeno, que les sirve a los seres vivos para la respiración; por eso decimos que las plantas oxigenan el ambiente y lo purifican, de ahí que sean consideradas los pulmones del planeta.

La deforestación tiene como consecuencia la eliminación del manto forestal por la erosión del suelo, con la cual se pierde el humus, que es la porción superficial del suelo que contiene los nutrientes. Las raíces de los árboles y los restos vegetales retienen el agua, embebiéndola, evitando que se formen las corrientes erosivas; asimismo, la disminución de la vegetación es fundamental en la aridez del suelo y en la sequía, pues los vegetales regulan el régimen de lluvias.

Las raíces absorben las aguas subterráneas, y las hojas, por medio del proceso de transpiración, eliminan vapor de agua a la atmósfera, de la cual luego precipita en forma de lluvia.

El lento crecimiento de ciertas especies hace que incluso la reforestación no sea un método eficaz para su reposición; el tiempo empleado en la tala de miles de hectáreas de bosques está muy desfasado del tiempo en que tarda ese mismo bosque en crecer y producir vegetales de talla normal.
Otra consecuencia de la deforestación es la disminución del oxígeno en la atmósfera, pues este elemento es aportado durante la fotosíntesis de las plantas verdes.

No es menos grave la consecuencia de la deforestación en el proceso de extinción de ciertas especies de animales, pues muchos de estos pierden su hábitat natural y ya no se adaptan a otros ambientes; asimismo, la “polución visual o paisajística” es notable, pues el embellecimiento del paisaje queda deteriorado con la desaparición de los hermosos bosques.

Lo que hace un árbol
» Los árboles en la ciudad refrescan el ambiente, pues un árbol pequeño puede evapotranspirar hasta 500 litros de agua por día.

» Se calcula que cada árbol adulto consume unos 6 kilos de dióxido de carbono por año.

» Algunos árboles pueden llegar a tener 150 metros de altura y vivir ¡6.000 años!

» Un árbol en flor alegra la vista y el espíritu.

» Un edificio puede darte sombra, pero no frescura, como lo hace un árbol.

El último árbol:
Extracto del libro “El llamado de la Tierra” AWANKANA.
En esos pueblos había quedado un solo árbol que ya moribundo languidecía en el yermo de una tierra mutilada por la ignorancia y la ambición; aparecieron extrañas enfermedades que fueron dejando pueblos vacíos (...). En esos días escucharon hablar de un anciano que vivía escondido en las montañas y que ocultaba la medicina para curar esos extraños males. Cuando algunos llegaron a su morada, les dijo: “Vayan al único árbol que les queda... abrácense a él, pídanle perdón, y serán curados”. Miles y miles se abrazaban al último árbol y se sentían curados (...). Las lágrimas de dolor y arrepentimiento formaron nuevos ríos y fuentes de agua que hicieron nacer nuevas plantas y flores. El anciano tenía razón... la medicina estaba en el último árbol, primer hogar de los hombres y respiración de todos los seres vivos.
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