Con una inversión de US$ 3.700 millones, el proyecto de Sound Transit, la autoridad de transporte del estado de Washington, comenzó por estos días la crucial instalación de los rieles, que deberán adaptarse al movimiento del puente.
Esta obra, sobre la autopista interestatal 90, dará una nueva cara y servicio al Homer M. Hadley Memorial, construido hace treinta años y el quinto puente flotante más largo del mundo, con 1,7 kilómetros (5.811 pies).
Dos de sus carriles para la circulación de vehículos están siendo transformados en rieles, y además el viaducto será reforzado para sostener el 30 % más de su peso actual, ya que los trenes que circularán pesan unas 273 toneladas.
“No había precedentes para ninguno de los muchos problemas de ingeniería que surgieron al diseñar los nuevos soportes de los rieles”, explicó el ingeniero John Stanton, quien participó en las pruebas y la evaluación de algunos de los componentes estructurales del viaducto.
Los principales desafíos fueron la limitación del peso, la instalación eléctrica encima del agua y las conexiones entre la parte flotante del puente y la firme en tierra.
Para suavizar ángulos donde los rieles se cruzarán sobre las bisagras que conectan las estructuras flotantes y fijas fueron diseñadas ocho “rieles puente” de acero, haciendo uso de la ciencia sísmica, explicó John Sleavin, ingeniero de Sound Transit.