Los superancianos no solo tienen mejor memoria, sino también más agilidad y salud mental

Hay personas de más de 80 años que conservan una memoria excepcional, son los “superancianos”, en los que ahora se ha observado que tiene más posibilidades de gozar de una mayor rapidez de movimientos y mejor salud mental que el resto de población de su grupo de edad.

Una pareja de la tercera edad pasea en bicicleta.
Una pareja de la tercera edad pasea en bicicleta.Shutterstock

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Investigadores españoles publican hoy en The Lancet Healthy Longevity uno de los mayores estudios realizados hasta ahora sobre los superancianos, aquellos que con más de ochenta años pueden recordar eventos cotidianos y experiencias de la vida como alguien de 20 a 30 años más joven.

La función de la memoria de la mayoría de las personas disminuye gradualmente a medida que envejecen; sin embargo, ellos parecen poder evitar ese deterioro relacionado con la edad.

La investigación, encabezada por Marta Garo-Pascual, del Centro de Alzheimer de la Fundación Reina Sofía, sugiere que ese grupo tiene más probabilidades de tener una mayor velocidad de movimiento que el resto de ancianos, además de tasas más bajas de ansiedad y depresión.

“Ahora estamos más cerca de resolver una de las preguntas más importantes sin respuesta sobre los superancianos: si son realmente resistentes al deterioro de la memoria relacionado con la edad o si tienen mecanismos que les ayudan a superar este declive mejor que sus compañeros”, indica Garo-Pascual, citada por la publicación.

Los hallazgos del estudio sugieren que los superancianos son resistentes a estos procesos, aunque las razones precisas de ello aún no están claras.

Así se hizo el estudio sobre los superancianos

Si se profundiza en los vínculos entre el superenvejecimiento y la velocidad de movimiento, “quizá podamos obtener información importante sobre los mecanismos que subyacen a la preservación de la función de la memoria en la vejez”, consideró la científica.

Los participantes en el estudio fueron seleccionados del llamado Proyecto Vallecas, en Madrid, que está diseñado para ayudar a identificar indicadores tempranos de alzheimer.

En total fueron 64 superancianos (59 % mujeres) y 55 ancianos (64 % mujeres), todos mayores de 79 años y medio.

Los participantes tuvieron hasta seis visitas anuales de seguimiento, donde se registraron factores demográficos y de estilo de vida, se les hizo resonancias magnéticas para medir el volumen de materia gris y se les sometió a una serie de pruebas clínicas.

Usando un modelo de computadora de aprendizaje automático, los autores encontraron que una velocidad de movimiento más rápida y una mejor salud mental eran los factores más frecuentemente asociados con los superancianos.

Las resonancias magnéticas se suman a la evidencia de que estos tienen más materia gris en regiones clave vinculadas a la función de la memoria y en una parte del cerebro implicada en el movimiento, indica el estudio.

El nivel general de materia gris en áreas clave de ese grupo también se degeneró más lentamente a lo largo de cinco años que en los ancianos.

Además, no se detectaron diferencias en biomarcadores o factores de riesgo genéticos para enfermedades neurodegenerativas en ninguno de los dos grupos.

Esto sugiere que los superancianos son resistentes a los procesos relacionados con la edad que conducen al deterioro de la memoria.

“Aunque los superancianos reportan niveles de actividad similares a los del resto de personas mayores, es posible que realicen actividades más exigentes físicamente, como la jardinería o subir escaleras”, destaca el autor principal del estudio, Bryan Stange, de la Universidad Politécnica de Madrid.

Activos, con formación musical y buen sueño

Mantenerse físicamente activo reporta muchos beneficios directos e indirectos que pueden contribuir a mejorar las capacidades cognitivas en la vejez. Es posible que tener una mejor salud cerebral sea la causa de que los superancianos tengan una mayor velocidad de movimiento, agrega.

Este grupo de personas coincidió en declarar que su estilo de vida en la mediana edad era, en general, más activo, estaban satisfechos con la duración de su sueño y tenían más probabilidades de tener una formación musical, aprendida o como aficionados, que el resto de gente de su edad.

Además, mostraron una mayor independencia en su vida cotidiana y obtuvieron puntuaciones más altas en los tests de inteligencia.

El estudio es de tipo observacional, por lo que no es posible afirmar si los factores señalados tienen algún efecto directo sobre el superenvejecimiento, recuerdan los autores.

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