El jefe del Ejecutivo contestó -con una referencia literaria- en su cuenta de X a Dúrov, quien difundió este miércoles un mensaje a todos los usuarios españoles a través del canal oficial de la aplicación en el que mostró su desacuerdo con el reciente anuncio de Sánchez de restringir las redes sociales a menores de 16 años.
En el mensaje, que llegó a los móviles de los usuarios españoles alrededor de las 18:00 horas (17:00 GMT), el empresario ruso criticó estas restricciones que, según él, "amenazan vuestras libertades en internet".
Según fuentes de Moncloa, en su escrito Dúrov vierte varias mentiras y ataques ilegítimos contra el Gobierno; es la primera vez que ocurre en la historia de nuestro país, dicen.
Este hecho demuestra por sí solo la urgente necesidad de regular las redes sociales y aplicaciones de mensajería móvil. "Los españoles no podemos vivir en un mundo en el que tecno-oligarcas extranjeros puedan inundar nuestros teléfonos de propaganda a su antojo solo porque el Gobierno ha anunciado medidas para proteger a los menores y hacerles cumplir la ley", señalan las mismas fuentes.
Estas recuerdan que los problemas en las redes sociales no son un invento del Gobierno, sino una preocupación generalizada de la ciudadanía.
En este sentido mencionan, entre otros, el último Eurobarómetro, según el cual el 95 % de los españoles están preocupados por la desinformación y por los discursos de odio, y el 89 % por la concentración de poder en las grandes plataformas y la falta de transparencia de sus algoritmos.
De acuerdo con la Unesco, nueve de cada diez ciudadanos consideran que es responsabilidad de los gobiernos y de los reguladores actuar, una realidad que desmiente el relato de neutralidad y autorregulación que defienden figuras como el fundador de Telegram, Pável Dúrov, apuntan desde Moncloa.
Las mismas fuentes recuerdan que Dúrov está siendo investigado por su posible responsabilidad en delitos graves y la plataforma ha incumplido de forma reiterada sus obligaciones de control.
Este diseñó deliberadamente una arquitectura de "mínima moderación" que convirtió Telegram en "un espacio recurrente para actividades criminales documentadas, como redes de abuso sexual infantil y tráfico de drogas, con casos investigados en países como Francia, Corea del Sur o España".
No se trata de episodios aislados: estudios recientes muestran la existencia de cientos de canales dedicados a actividades criminales con millones de usuarios, lo que apunta a una necesidad de una respuesta regulatoria y coordinada, insisten las fuentes.
El mensaje enviado por el fundador de Telegram es un reflejo de la forma de operar de los tecno-oligarcas en las redes sociales, "está lleno de bulos y va destinado a erosionar la confianza en nuestras instituciones", concluyen fuentes de Moncloa.