Los datos muestran que la radiación solar que llega a la superficie europea aumentó cada década en 2,4 vatios por metro cuadrado (el equivalente a un total de 4,8 por ciento) durante el período entre 1994 y 2023, informó este martes la Universidad de Málaga (UMA), sur de España, en un comunicado.
No obstante, este aumento no fue homogéneo en todo el continente ni a lo largo del tiempo, y los resultados reflejan que Europa centro occidental experimentó un mayor crecimiento que otras zonas, especialmente durante los últimos veinte años.
El noreste de Francia, el Benelux y el oeste de Alemania experimentaron aumentos de casi el 11 por ciento entre 1994 y 2023 (4,7 vatios por década), incluso mayor en los últimos 20 años (6,8 vatios por década).
Este trabajo concluye que los cambios en la opacidad y la cobertura de las nubes explican alrededor del 80 por ciento del aumento total de radiación solar, y la reducción de los niveles de contaminación por aerosoles durante los últimos treinta años lo hace con el 20 por ciento restante.
No obstante, el papel 'indirecto' de los aerosoles en la determinación de la opacidad y la cobertura de las nubes ha sido fundamental, elevando la importancia real de la contaminación por aerosoles más allá del 20 por ciento anterior.
La razón es que los aerosoles tienen un doble impacto en los niveles de radiación solar: primero, absorben y dispersan la radiación solar directamente, lo que se conoce como efecto directo de los aerosoles, y esto, a su vez, afecta al calentamiento y enfriamiento de la atmósfera, lo que influye en las propiedades de las nubes.
El segundo impacto es el efecto indirecto de los aerosoles, según el cual una atmósfera más limpia, con menos contaminación por aerosoles, provoca que las nubes reflejen menos luz de vuelta al espacio y dejen pasar más hacia la superficie terrestre, ya que están formadas por gotas de agua más grandes.
Esto, combinado con el efecto térmico (es decir, el aumento de las temperaturas como resultado del calentamiento global, que también conduce a una menor formación de nubes), incrementó considerablemente el nivel de radiación solar en Europa.
"Cuando iniciamos este estudio ya conocíamos el aumento general de los niveles de radiación solar, pero nuestros hallazgos sobre cuánto han aumentado, y los factores que impulsan este cambio, han sido ciertamente sorprendentes”, afirmó el profesor del Departamento de Física Aplicada I de la UMA José Antonio Ruiz-Arias, investigador principal de este trabajo.
"Los cambios en los niveles de radiación solar impactan considerablemente a la industria de la energía solar, con una influencia directa en la producción a largo plazo, así como a la sostenibilidad y la rentabilidad de los proyectos", añadió.
Una Europa más brillante "se traduce en más energía, aumento de las temperaturas y cambios en los patrones de precipitación" y estos factores "alteran nuestros patrones sociales y tienen amplios impactos en casi todos los sectores económicos, desde la agricultura y el turismo hasta la educación”, agregó el científico.
De cara al futuro, los resultados mostraron que se prevé que el aumento del nivel de radiación se desacelere en las próximas tres décadas.
"Aunque los datos históricos no muestran evidencia que permita anticipar una futura estabilización del aumento de la radiación solar, parece razonable asumir que el nivel actual de crecimiento no puede mantenerse indefinidamente y debería desacelerar en algún momento", dijo Ruiz-Arias.