Así lo anunció este jueves en un comunicado el Instituto de Investigaciones de la Amazonía Peruana (IIAP), cuyos miembros realizaron el hallazgo junto a científicos del Centro Botánico Montogomery, del Grupo Internacional de Especialistas en Cícadas, del Instituto Federal de Educación de Brasil y de la Pontificia Universidad Católica del Perú (PUCP).
Esta nueva especie fue bautizada por sus descubridores como 'Zamia urarinorum', en honor al pueblo indígena amazónico urarina, que se ha encargado de la protección de los territorios donde se encontraron los ejemplares, entre las cuencas de los ríos Tigrillo y Urituyacu, de la región de Loreto, la más extensa de Perú y ubicada en el norte del país.
La nueva especie pertenece al orden Cycadales, grupo vegetal conocido como “fósil viviente” por su origen en la era de los dinosaurios.
En este caso, la principal característica de la 'Zamia urarinorum' es la tolerancia fisiológica a la falta de oxígeno, lo que le permite crecer en suelos saturados de agua e incluso con parte del tallo sumergido.
A diferencia de otras especies del género Zamia, esta encontrada en el territorio de los urarinas no requiere terrenos secos ni bien drenados.
En el aspecto morfológico, la planta presenta tallos delgados y hojas largas que alcanzan hasta 2,5 metros, con folíolos son estrechos y dentados. Además, posee conos reproductivos y semillas más pequeñas que sus parientes cercanos.
Al ser una especie dioica (con individuos unisexuales), la 'Zamia urarinorum' presenta plantas macho y hembra diferenciadas, cuyas estructuras reproductivas muestran tonos entre marrón oscuro y verde amarillento.
Su presencia es vital para los ecosistemas de aguajales y bosques de shebonal, que son áreas clave para la regulación hídrica y el almacenamiento de carbono en la Amazonía.
"Este hallazgo posiciona a nuestro país como referente en la investigación botánica de ecosistemas húmedos tropicales", aseveró en su comunicado el IIAP, tras publicarse el estudio en la revista internacional Phytotaxa.
El estudio, liderado por los investigadores Ricardo Zárate, Michael Calonje y Malcolm A. Jones, se sustentó en el trabajo de campo realizado durante el 2025 en las comunidades de Raya Yacu, Nuevo Horizonte y Puerto Rico.
Durante ese periodo, los investigadores recolectaron muestras botánicas, registraron coordenadas geográficas y describieron el hábitat. Luego contrastaron la información con ejemplares de herbarios y herramientas digitales para precisar su distribución.
Pese a su gran valor ecológico, los autores advierten que la especie ya se encontraba en peligro debido a amenazas como la expansión agrícola, los derrames de petróleo y proyectos de infraestructura que presionan de forma directa los humedades de Loreto, por lo que recomiendan su protección inmediata bajo los estándares de la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN).