"Como la Administración Trump ha dicho ya muchas veces, rechazamos totalmente la gobernanza global de la IA. Creemos que la adopción de la IA no puede conducir a un futuro mejor si está sujeta a burocracias y al control centralizado", sentenció Kratsios.
La declaración fue hecha durante su intervención en la Cumbre Impacto IA 2026, que tiene lugar en la capital india y que ha reunido a decenas de líderes globales y cientos de representantes de las grandes tecnológicas.
El discurso de Kratsios, quien lidera la Oficina de Ciencia y Tecnología de la Casa Blanca, supone un desafío a los esfuerzos de la ONU, la Unión Europea y el Sur Global por establecer normas internacionales comunes.
"Demasiados foros internacionales, como el Diálogo Global sobre Gobernanza de la IA de la ONU, mantienen una atmósfera general de miedo. (...) Las obsesiones ideológicas centradas en el riesgo, como el clima o la equidad, se convierten en excusas para la gestión burocrática y la centralización", afirmó.
Para ilustrar el poder de EE. UU. sobre la industria, Kratsios dio cifras que sitúan a las corporaciones estadounidenses en una escala inalcanzable para el resto de los competidores.
"Nuestras cuatro mayores empresas de IA planean gastar cerca de 700.000 millones de dólares en infraestructura de IA este año, tres veces más de lo que costó poner huellas estadounidenses en la superficie de la Luna", destacó.
Frente a la propuesta europea de desarrollar una tecnología propia desde la base, EE. UU. ha defendido ante sus aliados una soberanía basada en el consumo del ecosistema tecnológico estadounidense adaptado a cada mercado nacional.
"La soberanía real en IA significa poseer y utilizar la mejor tecnología disponible para el beneficio de su pueblo. (...) No significa esperar a participar en un mercado global hasta que se haya intentado, y fallado, construir una autosuficiencia total, algo que es poco realista porque el ecosistema de la IA es increíblemente complejo", explicó.
Para facilitar esta expansión, Washington anunció programas de créditos a través del Banco Mundial y el EXIM Bank destinados a que países en desarrollo adquieran el denominado "stack americano" (el conjunto de capas tecnológicas de EE. UU.).
"El estándar de oro en IA se fabrica en Estados Unidos", concluyó Kratsios, asegurando que su país es la única superpotencia capaz de ofrecer seguridad y robustez sin imponer "ortodoxias políticas" en los algoritmos.