Durante años, el Instituto SETI —programa dedicado a la búsqueda de inteligencia extraterrestre— ha mantenido antenas apuntando al cosmos y algoritmos analizando millones de frecuencias.
Su objetivo principal ha sido detectar señales de radio de banda ultraestrecha: picos de frecuencia tan precisos que difícilmente se explicarían por procesos naturales conocidos.
La idea detrás de esta estrategia es directa: si una civilización tecnológica quisiera anunciar su presencia, una transmisión extremadamente precisa sería una candidata evidente, se lee en un reportaje de la Deutsche Welle .
Sin embargo, el resultado ha sido persistente: silencio.
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Un nuevo estudio apunta a un obstáculo antes de que la señal salga del sistema estelar
Un estudio del SETI publicado en The Astrophysical Journal plantea que una posible señal extraterrestre podría llegar deformada incluso antes de abandonar su sistema de origen.
En ese escenario, el problema no sería necesariamente la ausencia de emisores, sino la distorsión o debilitamiento de la señal por parte de la propia estrella anfitriona, impidiendo que escape al espacio interestelar como una señal “limpia”.
Según explican los investigadores en un comunicado del Instituto SETI, el factor clave sería el llamado “clima espacial” que rodea al planeta emisor.
Qué es el “clima espacial” y cómo afecta a las ondas de radio
El planteamiento se apoya en un paralelismo conocido: así como el Sol produce viento solar y eyecciones de masa coronal —erupciones violentas de plasma cargado—, otras estrellas también generan fenómenos comparables.
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Ese entorno estelar puede ser turbulento, y el plasma alrededor de la estrella puede alterar el comportamiento de las ondas de radio.
De acuerdo con el comunicado, una señal que parte desde un planeta emisor concentrada en una frecuencia muy precisa podría terminar repartiendo su energía a lo largo de varias frecuencias antes de abandonar el sistema estelar.
Es decir, una transmisión que originalmente sería un pico muy nítido puede transformarse en una señal más ancha y más tenue.
Para medir este efecto, el Instituto SETI utilizó datos de sondas interplanetarias como Pioneer 6 y las misiones Helios, con el fin de analizar cómo el clima espacial influye sobre las señales de radio.
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Implicaciones: señales más anchas y débiles que pasarían desapercibidas
La consecuencia práctica es relevante para la estrategia clásica de búsqueda: si una señal se ensancha y pierde intensidad en el entorno de su propia estrella, podría quedar por debajo de los umbrales de detección de los sistemas del SETI.
En ese caso, la señal existiría, pero no aparecería como el tipo de pico ultraestrecho que los instrumentos y algoritmos han priorizado durante décadas.
Fuente: Deutsche Welle