Project Sunrise de Jeff Bezos: la nueva era de los datos en el espacio

Fotografía de archivo. Jeff Bezos, CEO de Blue Origin.153715+0000 MANDEL NGAN

Blue Origin, la empresa de Jeff Bezos, ha solicitado permisos para 51.600 satélites en órbita, creando el Project Sunrise. Este ambicioso plan busca aliviar la presión sobre los recursos terrestres, mientras aborda la creciente demanda de procesamiento para inteligencia artificial.

La empresa aeroespacial de Jeff Bezos, Blue Origin, presentó el jueves una solicitud ante el regulador estadounidense de las telecomunicaciones para colocar en órbita 51.600 satélites con el fin de crear un centro de datos espacial.

El Project Sunrise, como así le ha bautizado la empresa, se inscribe en el marco de la carrera de las gigantes tecnológicas, como Google, SpaceX y Amazon, para multiplicar sus centros de cálculo necesarios para la inteligencia artificial.

La demanda de centros de datos ya enfrenta “obstáculos severos” en la Tierra para seguir el ritmo de desarrollo de esta tecnología, argumenta Blue Origin en su solicitud.

Presión sobre las comunidades y los recursos naturales

“Project Sunrise aliviará la creciente presión sobre las comunidades y los recursos naturales en Estados Unidos al trasladar al espacio la potencia de cálculo, que consume grandes cantidades de energía y agua, reduciendo la demanda de terrenos y la presión sobre las redes de agua y electricidad”, sostiene la empresa de Bezos, fundador de Amazon.

El proyecto prevé una constelación de satélites en órbita baja, entre 500 y 1.800 kilómetros de altitud.

La red Starlink, de SpaceX, que proporciona internet de alta velocidad en todo el mundo, cuenta con unos 7.800 satélites operativos.

Project Sunrise tiene previsto cimentar su estructura en la red de comunicación láser intersatélites TeraWave, que Blue Origin presentó en enero y que está previsto que esté operativa en 2027.

Esta red estará dedicada a clientes institucionales, mientras que Starlink y Leo, la red de Amazon actualmente en despliegue, también se dirigen al gran público.

Los primeros centros de datos espaciales estarán operativos antes de 2030, según las previsiones más optimistas de las empresas tecnológicas.

El director general de Blue Origin, Dave Limp, dio un abanico de entre cinco y diez para tener operativo Project Sunrise.

Una de las dudas técnicas que genera estos centros espaciales es la resistencia de los componentes electrónicos a esa altitud, donde se dan temperaturas extremas y un elevado nivel de radiación.

El lunes, Nvidia, el número uno mundial en chips para IA, anunció que está ultimando componentes diseñados específicamente para centros en órbita.

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