Una terapia personalizada logra revertir una herida de guerra y evitar una amputación

Madrid, 23 sep (EFE).- Una terapia personalizada diseñada por varios centros de investigación y hospitales españoles ha conseguido superar las infecciones recurrentes de un paciente que había sufrido importantes heridas de guerra y evitar la amputación de una extremidad que se planteaban los médicos para evitar que la infección se extendiera al torrente sanguíneo.

Los conflictos armados pueden generar un elevado número de heridos que, en condiciones de acceso limitado a servicios sanitarios, escasez de recursos o retrasos en las intervenciones, presentan un mayor riesgo de desarrollar infecciones persistentes causadas por bacterias multirresistentes, ha explicado el CSIC español.

Esas infecciones son especialmente complejas cuando afectan a heridas profundas, huesos, implantes o prótesis, ya que pueden limitar las opciones terapéuticas y requerir tratamientos prolongados o nuevas intervenciones quirúrgicas.

Los bacteriófagos -virus capaces de infectar y destruir específicamente determinadas bacterias-, están adquiriendo interés como herramienta complementaria frente a este tipo de infecciones, y esta especificidad permite diseñar tratamientos adaptados para cada infección y combinarlos con antibióticos y tratamientos quirúrgicos.

Aunque la fagoterapia -el uso de esos bacteriófagos- continúa en desarrollo clínico, estos tratamientos podrían ofrecer nuevas alternativas cuando las terapias convencionales resultan insuficientes.

Este estudio describe el tratamiento de un hombre de 52 años que en 2022 sufrió graves heridas durante un conflicto bélico y que, tras varias intervenciones quirúrgicas, desarrolló una infección por una de esas bacterias multirresistente; la infección persistió pese a los tratamientos antibióticos empleados, por lo que el equipo médico buscó una alternativa terapéutica para evitar la amputación de la extremidad.

En este contexto, el equipo médico recurrió a la investigadora Pilar Domingo, del Instituto de Biología Integrativa de Sistemas, cuyo equipo seleccionó y caracterizó un bacteriófago con actividad frente a la bacteria aislada del paciente, además de llevar a cabo su producción para uso terapéutico.

La terapia, autorizada por la Agencia Española de Medicamentos y Productos Sanitarios (AEMPS) bajo un régimen de uso compasivo, combinó la administración del bacteriófago por vía intravenosa y local con el citado antibiótico.

La respuesta al tratamiento fue rápida, y la bacteria dejó de detectarse en las muestras de la herida al octavo día y los análisis posteriores continuaron siendo negativos; además se observó una progresiva cicatrización de la herida y una recuperación parcial de la movilidad del codo, y la mejoría clínica se mantuvo durante el seguimiento y no se observaron efectos adversos asociados al tratamiento.

Este caso pone de manifiesto el potencial de la 'fagoterapia' personalizada como tratamiento complementario frente a infecciones complejas causadas por bacterias multirresistentes, y constata la necesidad de seguir desarrollando estudios clínicos que permitan evaluar su eficacia y establecer protocolos para su aplicación en la práctica clínica.

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