El navío regresó recientemente a Cantón, en el sureste del país, tras una expedición científica de prueba de treinta días durante la que extrajo una muestra de basalto de 4,27 metros de longitud, informó el Ministerio de Recursos Naturales.
La operación sitúa a China junto a Estados Unidos y Japón como los únicos países que han obtenido muestras de roca dura de una cuenca oceánica profunda mediante buques perforadores, según el diario local Global Times.
Durante la misión se alcanzaron 4.929,17 metros de profundidad total desde la superficie del mar, con una penetración de 864,77 metros bajo el lecho marino, lo que constituye un récord nacional de perforación realizada con medios propios.
Los trabajos incluyeron perforaciones y recogida de muestras en dos emplazamientos, según el medio Diario de Ciencia y Tecnología.
Los análisis preliminares de las muestras apuntan a que se produjeron erupciones volcánicas de gran escala después de un desplazamiento del eje de expansión del fondo oceánico en el mar de China Meridional, de acuerdo al medio especializado.
Este fenómeno ocurre cuando la zona donde se separan las placas tectónicas y el magma genera nueva corteza que abandona su ubicación y se establece en otra.
Las muestras permitirán estudiar el papel de ese proceso y del vulcanismo en la transformación del fondo marino.
El investigador Sun Zhen, del Servicio Geológico Marino de Cantón, explicó, en declaraciones recogidas por Global Times, que la "excepcional dureza" del basalto y su tendencia a quebrarse dificultan tanto la perforación como la extracción de muestras.
La expedición también empleó dos vehículos operados a distancia, que acumularon más de 358 horas de trabajo a 4.000 metros de profundidad.
El Mengxiang, cuyo nombre significa 'sueño' en mandarín, entró en servicio en noviembre de 2024 y tiene capacidad para perforar hasta una profundidad total de 11 kilómetros desde la superficie marina, un kilómetro más que el buque japonés Chikyu, que tiene hasta ahora el récord del mundo en este tipo de perforación.
Entre los futuros objetivos del navío chino figura alcanzar la discontinuidad de Mohorovicic, conocida como 'Moho', que marca el límite entre la corteza terrestre y el manto y se encuentra entre cinco y siete kilómetros por debajo del fondo oceánico.
Según el diario hongkonés South China Morning Post, que cita una carta de investigadores del Servicio Geológico de China publicada en Nature Geoscience, las misiones para perforar hacia ese límite bajo los océanos Índico o Pacífico deberían comenzar antes de 2030.
Las muestras de esa zona podrían aportar información sobre la formación de la corteza, la tectónica de placas y la evolución del planeta.
Además, y en el marco de la competencia científica y tecnológica entre Estados Unidos y China, el medio recuerda que el buque perforador estadounidense Joides fue retirado de servicio el año pasado.