Los niños ya no tienen espacio para jugar, ni podemos caminar por el parque. Es una vergüenza: el parque, de por sí, ya tiene muchos árboles; no necesita otros 200.
Eva Amarilla de Real
Con una actitud prepotente e ignorante, personas enviadas por un supermercado llenaron de forma desprolija e irresponsable la hermosa plaza de Los Laureles. Plantaron árboles, posiblemente nativos, a cada metro o metro y medio de distancia. Cuando crezcan, no tendrán espacio para desarrollarse. Destruyeron la plaza.
Los niños ya no tienen espacio para jugar, ni podemos caminar por el parque. Es una vergüenza: el parque, de por sí, ya tiene muchos árboles; no necesita otros 200.
Eva Amarilla de Real