El cambio más visible está en la composición por país de origen. En 2008, España explicaba el 48,4% de las remesas (US$ 103 millones), seguida por Estados Unidos (US$ 73 millones), con una participación de 34,0%. Argentina ocupaba un lugar mucho menor (US$ 18 millones), equivalente al 8,5%. Para 2025, España fortaleció su posición como principal origen, con US$ 706 millones y 52,3% del total, mientras que Argentina subió a US$ 282 millones, 20,9% de incidencia. Estados Unidos, aunque aumentó en monto hasta US$ 151 millones, redujo su peso relativo a 11,2%.
Los datos muestran que las remesas no solo representan transferencias monetarias, sino también una extensión del mercado laboral paraguayo más allá de sus fronteras. Los hogares receptores utilizan estos recursos para consumo cotidiano, educación, salud, vivienda, pago de deudas o pequeños emprendimientos. En ese sentido, las remesas funcionan como un amortiguador social: ayudan a sostener ingresos familiares y reducen la vulnerabilidad de ciertos hogares ante shocks económicos internos.
Europa aparece como el eje central del envío de divisas. Además de España, en 2025 se destacan Francia (US$ 33 millones); Italia (US$ 15 millones); Alemania (US$ 10 millones), y otros países europeos, con US$ 35 millones. Al primer trimestre de 2026, España concentra 56,6% del total parcial (US$ 181 millones). Esta alta concentración evidencia una fuerte dependencia de un destino migratorio específico. Desde una mirada económica, esto puede ser positivo por la estabilidad del flujo, pero también implica exposición a cambios laborales, migratorios o económicos en ese país.
América Latina también mantiene un papel importante, principalmente, por Argentina y Brasil. En 2025, Argentina aportó US$ 282 millones y Brasil US$ 58 millones. En el dato parcial de 2026, Argentina registra US$ 52 millones y Brasil US$ 11 millones. La importancia argentina refleja vínculos históricos, familiares y laborales de Paraguay con el mercado regional. Sin embargo, la diferencia entre el peso de España y el de los países vecinos muestra que la migración paraguaya de mayor impacto en remesas se encuentra más asociada a destinos extrarregionales.
Asia y el resto del mundo tienen una participación reducida. Japón representó 1,6% en 2008; 0,3% en 2025 y 0,3% en 2026, mientras que otros países asiáticos pasaron de 0,3% a 0,2% en el último dato. El resto del mundo apenas alcanza 0,1% en 2026, confirmando que el flujo de remesas paraguayas está altamente concentrado en pocos países.
La evolución de las remesas revela una economía familiar cada vez más conectada con el exterior. El crecimiento de los montos entre 2008 y 2025 muestra que miles de hogares paraguayos dependen, parcial o significativamente, de ingresos generados fuera del país. Para Paraguay, estas divisas fortalecen el consumo interno y aportan liquidez, pero también exponen una realidad estructural: parte del bienestar de las familias se sostiene con empleo paraguayo fuera del territorio nacional.
* Este material fue elaborado por MF Economía e Inversiones.