“Campesinos” invaden estancia en Canindeyú y se teme brote de violencia

Los supuestos “campesinos” derribaron las alambradas e ingresaron a la propiedad privada. Los ganaderos lamentan el atropello.
Acceso a la estancia Kary, cuyo perímetro habría sido violentado para que extraños logren ingresar.

Un grupo de supuestos campesinos se instaló en el predio de la estancia Kary, ubicada en Canindeyú, y responsables de otras ganaderas lamentan amenazas. Propietarios piden respeto a inmuebles productivos y temen que aumente violencia en el campo.

CANINDEYYÚ (Omar Acosta, corresponsal). Los responsables de los establecimientos agroganaderos Kary, Amaporã y Alegría, ubicadas en el departamento de Canindeyú, en el límite con San Pedro y Amambay, denuncian que constantemente son víctimas de amenazas de invasión, y que esta semana un grupo de campesinos comenzó a destruir alambradas e instalarse en una parte de la finca Kary.

César Quintana, administrador de la estancia Kary, denunció que un supuesto campesino, identificado como Cantalicio Arguello, acompañado por un grupo de personas, comenzó a destruir las alambradas y a instalarse bajo precarias carpas en el interior de la estancia. Indicó que alertó de esta situación a la Policía y al Ministerio Público.

Tras la denuncia planteada, agentes policiales llegaron al sitio. Por otra parte, los ganaderos temen por la violencia que pueda desencadenarse en el campo y piden que las autoridades hagan respetar el estado de derecho.

Antecedentes

En diciembre del año 2017, ganaderos denunciaron que son víctimas de extorsiones por parte de un grupo de supuestos abogados, con títulos de inmuebles que serían fraguados, y señalaron que temían que pueda existir complicidad judicial y el objetivo serían unas 1.600 hectáreas.

Los afectados dijeron en ese entonces que supuestamente un grupo de abogados adquirió de bancos en quiebras las 1.600 hectáreas que reclaman, pero según la denuncia, las tierras que corresponderían a los títulos alegados en realidad no existen, por lo que sospechan que todo fue fraguado por una rosca de avivados para extorsionar a dueños de fincas, solicitando dinero para “arreglar o vender” las tierras en cuestión.

Por todo los casos sospechan que los títulos han sido fraguados en principio para usarlos como garantía y acceder a millonarios préstamos, pero creen que con eso no se puede acreditar la propiedad de ninguna superficie, motivo por el cual ningún banco en 30 años pudo tomar posesión de la tierra, decía el abogado Rafael Torres, apoderado de la Estancia Kary.

Con la nueva invasión del inmueble, los ganaderos lamentan que este nuevo grupo de invasores esté siendo utilizado por aprovechadores, bajo promesas de otorgarles las tierras, pese a que son propiedades privadas y que se debe respetar el estado de derecho.

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