Mario Ferreiro se reveló como un gran fiasco para los asuncenos

Los ilustrativos audios que salieron a la luz en torno a las dieciséis casillas construidas ilegalmente por la Municipalidad de Asunción en el paseo central de la Avenida Quinta revelan que el engendro implicó un repugnante negociado. Como ocurrió con el infame caso del metrobús, denunciado desde un principio como inviable por su chapucería y olor a corrupción, el disparate de las casillas de Avenida Quinta se llevó también adelante a tambor batiente pese a todas las fundadas críticas formuladas de entrada y a la oposición de los vecinos. La resolución que dispuso la construcción y concesión de las casillas fue un acto administrativo nulo, de nulidad absoluta, por violar flagrantemente la Ley Orgánica Municipal (LOM), uno de cuyos artículos dispone que “los espacios destinados a plazas, parques, calles y avenidas no podrán ser objeto de concesión para uso de particulares”. Es de lamentar que el intendente que hoy soportan los vecinos de Asunción se haya revelado como un gran fiasco, es decir, como un farsante que los engañó miserablemente.

Los ilustrativos audios que salieron a la luz en torno a las dieciséis casillas construidas ilegalmente por la Municipalidad de Asunción en el paseo central de la Avenida Quinta revelan que el engendro implicó un repugnante negociado. Antes de que concluyan las obras, su director, el Arq. Antonio Coscia, informó cuanto sigue a un interesado en ocupar uno de los adefesios, pese a no estar incluido en el censo para el efecto: “Mario (Ferreiro) a mí me dijo: ‘Vos sos el dueño del proyecto’ (...) Mario es como mi hermano. Fuimos compañeros de colegio y de facultad. Yo vivía en su casa, él es como mi hermano. Él me da a mí toda la potestad para que yo haga lo que a mí me parece”.

Así nomás es. Es decir, según su “hermano” a secas, el intendente municipal le dio carta blanca para hacer lo que se le antoje con la plata de los contribuyentes, sin atender minucias tales como la ley y la moral. Como no las tuvo en cuenta, creyó oportuno decir a su interlocutor, a quien le habrían pedido 20 millones de guaraníes: “Callado nomás, por favor, porque si esto sale a la luz...”. Más aún, agregó que “la gente de Quinta no tiene que saber”, es decir, que el proyecto debía llevarse adelante a escondidas de los directamente afectados. Un asco.

Y bien, muy a pesar suyo y de Ferreiro, salió a la luz que el engendro está signado por la ilicitud y la corrupción, tal como este diario ha venido sosteniendo desde el 28 de febrero de 2018.

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El editorial de ese día, titulado “Los vecinos deben defenderse de la Municipalidad”, reprodujo lo dicho por Coscia ante las críticas al absurdo proyecto, cuya ejecución ya había empezado: “Los que hablan no conocen el proyecto”. Pues bien, ahora lo conocen mejor que nunca y pueden tener la certeza de haber acertado desde un principio. Protestaron no solo urbanistas, sino también unos cinco mil vecinos afectados por el colosal disparate, que en marzo de 2018 pidieron la demolición de las casillas. El escandaloso diálogo del arquitecto de marras confirma los peores temores de unos y otros.

En otro indignante audio, Julio Duarte, director de Vigilancia Municipal, expresó cuanto sigue: “Acá se te va a dar este tema a vos. Ahora yo no sé cómo puta se cerró este tema, pero yo te voy a asegurar que (...) no va a ser gratis. Después tenés que ver cómo hacer, boludo, porque me dijeron que este iban a sacarte a vos (sic), pero que iban a ganar algo”. Valió la pena transcribir tan elocuentes palabras para juzgar también el estilo del alto funcionario, del que el intendente estará tan orgulloso como de Coscia.

Mario Ferreiro, como toda autoridad, promete una investigación, que suele quedar por el camino. Sin embargo, en declaraciones a la prensa, insinuó que este asunto es algo así como un montaje de ABC y sus plataformas periodísticas para conseguir rating, lo que se reproduciría en los otros medios “para ayudarle también a ABC para que tenga buena respuesta”. Y con todo desparpajo agregó: “Así funciona esto, a mí no me sorprende, yo trabajé 30 años en esto”.

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No sabemos cómo se manejaba el señor Ferreiro en su época de periodista; si manipulaba o no las informaciones para conseguir mayor rating, como insinúa ahora. Por nuestra parte, le decimos que tratamos de ser lo más objetivos posible. En este caso, la cuestión no es con ABC, sino con sus propios funcionarios de primera línea, Antonio Coscia y Julio Duarte, que le dejaron en completo “off side”. En su ridícula defensa, el intendente está apuntando al mensajero y no al repudiable hecho. Es raro que esto ocurra en alguien que se precia de ser un comunicador.

Si aceptáramos el argumento del intendente asunceno, se podría afirmar que nuestros medios de prensa difundieron los audios que involucraron a Óscar González Daher solo para aumentar el rating. Sin embargo, este impresentable exsenador está hoy preso y procesado. En su desesperación, Mario Ferreiro se está desbarrancando.

Como ocurrió con el infame caso del metrobús, denunciado desde un principio como inviable por su chapucería y olor a corrupción, el disparate de las casillas de Avenida Quinta se llevó también adelante a tambor batiente pese a todas las fundadas críticas formuladas de entrada y a la oposición de los vecinos. Más aún, el disparate se agravó cuando se sumaron tres esperpentos más a los 13 originalmente previstos, con lo que el dinero malgastado por la administración municipal llegó a 2.778 millones de guaraníes. La Asesoría Jurídica sugirió a Ferreiro demoler los adicionales, según se lo escucha decir en otro audio a su jefe de Gabinete, Marcelo Mancuello, ya que un censo de 2015 había detectado solo 13 puestos de comidas “regulares” en la Av. Quinta. El dictamen jurídico fue tan inútil como lo dispuesto por el art. 134 de la Ley Orgánica Municipal (LOM), según el cual “los espacios destinados a plazas, parques, calles y avenidas no podrán ser objeto de concesión para uso de particulares”.

Como puede verse, la resolución municipal que dispuso la construcción y concesión de las casillas fue un acto administrativo nulo, de nulidad absoluta, por violar flagrantemente la ley. Por tanto, debe restaurarse la situación existente antes de su dictamiento, sin usar dinero del contribuyente asunceno, sino a costa del intendente y de los concejales que aprobaron la medida ilícita. Viene al caso citar aquí el art. 276 de la LOM: “Los miembros de la Junta serán personalmente responsables con sus bienes (...) por los perjuicios ocasionados a la Municipalidad en el ejercicio de sus funciones, por actos y operaciones cuya realización autoricen en contravención a las disposiciones legales vigentes, salvo aquellos que hubieren hecho constar su voto en disidencia (...) o los ausentes con permiso previo. El intendente y los demás funcionarios municipales están sujetos a la responsabilidad penal y civil por el incumplimiento de las disposiciones de esta ley en el desempeño de sus funciones. La acción para hacer efectiva la responsabilidad civil prescribe a los dos años contados desde la fecha de finalización de sus funciones”. En esta insensata aventura el intendente no estuvo solo, sino acompañado de la mayoría de los concejales. Es el momento de que quienes no se plegaron a esta matufia procuren que las cosas vuelvan a su lugar, atendiendo esta vez el deseo de los vecinos.

Tras destaparse el escándalo, Mario Ferreiro, quien terminará su mandato recién el 19 de diciembre de 2020, prometió investigación y sumario. Pero no necesita de estos pasos si quiere destituir a Coscia –quien se apartó, sin embargo, de sus funciones por propia iniciativa– y a Duarte, quienes se incriminaron por su propia boca, pues ocupan cargos de confianza, sujetos a libre disposición, de acuerdo al art. 221 de la LOM. Los audios revelan que, aparte de inepta y violadora de la LOM, la administración municipal asuncena está profundamente corrompida. En su discurso de toma de posesión del cargo, Ferreiro anunció que se proponía, sobre todo, ejercer un “Gobierno cercano a la gente, disminuyendo la burocracia, CASTIGANDO SEVERAMENTE LA CORRUPCIÓN (las mayúsculas son nuestras) y recuperando así la confianza del contribuyente”. Es de lamentar que el intendente que hoy soportan los vecinos de Asunción se haya revelado como un gran fiasco, es decir, como un farsante que los engañó miserablemente.

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