BRUSELAS (AFP). Con migración, seguridad y economía como temas de fondo, los británicos optaron por poner fin a unos 47 años de integración con la UE.
Decidieron retirarse tras referendo con ajustada votación (52% de los votos a favor y 48% en contra) convocado en junio de 2016.
Los intercambios comerciales diarios entre los británicos y los europeos continuarán como ahora hasta finales de 2020.
Durante este período de transición de 11 meses, Londres y Bruselas negociarán su futura relación. Hasta entonces habrá, sin embargo, algunos cambios prácticos.
Menos habitantes. Con la partida de 66 millones de habitantes, la población de la UE pasará a unos 446 millones. Su territorio disminuirá en un 5,5%.
Si un día el Reino Unido decidiese volver, tendría que someterse al procedimiento normal de adhesión.
Instituciones. En Bruselas, la retirada de la bandera del Parlamento Europeo simbolizará un cambio muy real: el Reino Unido abandona la UE y se convierte en un “tercer país”. Ninguno de los 73 eurodiputados británicos ocupará un escaño. Serán redistribuidos.
Como ciudadanos de un país extranjero, los británicos no podrán presentarse a puestos de funcionarios en Bruselas. Muchos de ellos consiguieron doble nacionalidad para poder quedarse.
El Reino Unido, el segundo mayor contribuyente neto al presupuesto de la UE después de Alemania, seguirá pagando hasta el final de la transición.
Derechos ciudadanos. En virtud del acuerdo de retirada, los expatriados radicados a ambos lados del Canal de la Mancha antes del final del período de transición conservarán sus derechos de residencia y trabajo en el país de acogida.
La libertad de circulación se aplicará hasta finales de diciembre de 2020. Los detalles de los derechos recíprocos se negociarán después del brexit.
Negociaciones. Esta entrará en una nueva fase a partir de mañana. Pero el Reino Unido seguirá sometido a la legislación comunitaria y al Tribunal de Justicia de la UE hasta el final de la transición.