Se trata de Francisco Villalba González (26), alias Lole, sin cédula de identidad. El sospechoso fue ubicado en la casa de su pareja, quien horas antes lo había denunciado por violencia intrafamiliar, hecho que facilitó la labor policial.
Villalba supuestamente forma parte de una gavilla de asaltantes que opera desde hace años en la zona Villa Ygatimí y Curuguaty, donde asestan millonarios golpes y luego se refugian en los montes, al otro lado del caudaloso río Jejuí Guazú, según los investigadores.
Estos criminales utilizan este río como protección, debido a que pocos son los que se atreven a cruzarlo en cualquier zona, debido a la fuerza de su correntada y también porque sus orillas están repletas de maleantes que no dudan en disparar contra comitivas de policías y agentes antidrogas que aparecen en la zona.
Según las fuentes, al ahora detenido está sindicado como autor material de dos asaltos a mano armada, uno de ellos registrado en la mañana del 11 de enero último sobre un camino vecinal de la colonia Tacuarembo’y, donde se alzaron con G. 35.000.000, tras asaltar a empleados de la firma Capici.
Otra víctima del asaltante fue Antonia Gadea Romero (48), quien fue despojada de 2.000 reales y G. 1.700.000, registrado en la mañana del 10 de enero, también de este año, en el Cruce Teixeira, colonia Ko’ê Porã.
Igualmente, los uniformados señalaron que Villalba y sus cómplices también se dedicaban a brindar protección a grupos familiares que se dedican a la producción y tráfico de marihuana en la región. Es más, todos ellos están sospechados de haber atacado a tiros una comitiva de la Secretaría Nacional Antidrogas (Senad). En el tiroteo que se produjo en el cauce del río Jejuí Guazú en junio del 2017, un informante resultó muerto y un agente especial sufrió graves lesiones al ser alcanzado por un proyectil en la cabeza.
Denuncia por violencia
Francisco Villalba González era conocido como uno de los criminales más peligrosos y escurridizos de la región. Es más, muy pocos eran los que lo conocían físicamente debido a que es uno de los tantos maleantes de la región que no cuentan con cédula de identidad. Por ello, los policías no cuentan con su fotografía en la base de datos. La captura del delincuente fue posible debido a que horas antes golpeó su pareja bajo los efectos del alcohol y luego quedó profundamente dormido.