El ministro de Salud, Julio Mazzoleni, el pasado 1 de mayo explicó que se tendrán en cuenta cuatro indicadores que se evaluarán cada 21 días, que servirán como un semáforo para avanzar, estar alerta, detenerse e incluso retroceder con las medidas de flexibilización.
Los indicadores paraguayos son: 1- los datos rígidos, es decir la cantidad de casos confirmados, casos recuperados y fallecidos; 2- la cantidad de camas de terapia intensiva y camas generales ocupadas; 3- la evolución de la transmisión del virus, y 4- cuadros respiratorios reportados a través de la línea 154.
Ayer la directora de la OPS, Carissa F. Etienne, solicitó a los países de Latinoamérica identificar las tendencias específicas de la pandemia de covid-19 según sus contextos únicos y advirtió que reducir las medidas de distanciamiento “demasiado pronto podría acelerar la propagación del virus y abrir la puerta para un aumento dramático o para su propagación”, dijo.
En ese sentido, pidió que se “analicen las tasas de nuevos casos y de muertes, evalúen la capacidad de camas en los hospitales y determinen qué les dicen sobre la propagación del virus”, para tomar decisiones de flexibilización de medidas de distanciamiento.
Resaltó que desde que se informó el primer caso de covid-19 en las Américas, hace más de tres meses, el virus se ha propagado a todos los países de la región, lo que ha provocado más de 1,4 millones de casos y más de 86.000 muertes.
Añadió que es preocupante la duplicación de casos en EE.UU., Canadá, Brasil, Ecuador, Chile y México.