Imaginamos al hombre primitivo, saliendo de las cavernas en busca de alimentos y cubriéndose el cuerpo con alguna piel de animal en días de frío. Frotar piedras para encender el fuego y refugiarse ante peligros, lluvias y relámpagos. Después vendrán los cultivos y aliviar los malestares con algunos preparados a base de hierbas, miel, frutas, raíces o cáscaras. Todos productos naturales, sin químicos ni manipulaciones extrañas. La lucha por la supervivencia sigue siendo tan dura para el ser humano, en pleno siglo 21 con otros códigos, otros escenarios y realidades diferentes.
Según los filósofos antiguos y modernos, la finalidad de la vida es la búsqueda de la felicidad. En este camino, el gran anhelo es gozar de una salud óptima para disfrutar de todas las cosas que están al alcance. Trabajar, comer, estudiar, divertirse, formar familia, crear, inventar y transcender, exigen cierto nivel de bienestar físico y mental. Si sufrimos alguna enfermedad, baja nuestro rendimiento y calidad de vida.
Hoy día, el estrés, el sedentarismo, la mala alimentación y la contaminación ambiental son responsables de la aparición y el aumento de enfermedades como la hipertensión arterial, diabetes, obesidad, celiaquía, artrosis, artritis, cáncer y tantos males más. El consumismo nos ofrece alimentos chatarras con conservantes y saborizantes que no son lo más recomendable para la salud. Sabemos también que el consumo del tabaco, el alcohol, las gaseosas, hamburguesas, embutidos y chacinados dañan el organismo.
¿Qué hacer ante esta situación? Ya no podemos vivir como el hombre de las cavernas, pese a que manejarnos dentro del marco de la naturaleza pura, sería lo ideal. A lo largo del tiempo el planeta ha sido contaminado y depredado por la codicia sin límites, la irresponsabilidad y la inconsciencia. Todo esto afecta nuestra salud y calidad de vida. Es hora que antes del exterminio total, reflexionemos sobre la realidad actual y qué podemos hacer para proteger la salud. Llevar un estilo de vida saludable consiste en elegir alimentos ecológicos, caminar o hacer gimnasia, evitar tabaco o bebidas alcohólicas. Disfrutar de placeres sencillos y vivir en armonía con uno mismo y con los demás. La tarea no es fácil, pero vale la pena intentarlo, será una ayuda importante para nuestro bienestar general.