Esta información nos hace vulnerables ante quienes quieran manejarnos para sus intereses comerciales o políticos e ideológicos. Esta posibilidad de ser controlados y dominados se acumula con los servicios de inteligencia artificial, que nos ofrecen pensamientos, información, conocimientos, con la visión e interpretación desde la perspectiva, cultura y valoraciones de quienes crearon y mantienen esa inteligencia artificial, recurso poderoso de quienes promueven junto con la ciencia el dominio masificador. El poder de las tecnologías es arma nueva privilegiada para las guerras, como ha demostrado Rusia en su perenne lucha por el poder con Estados Unidos, en la campaña electoral de Trump para la presidencia. Los Gobiernos tecnológicamente actualizados y en consecuencia bien equipados tienen en sus manos el recurso más poderoso para conocer y dominar la mente de sus potenciales electores y gobernados. El espacio y las posibilidades de nuestra libertad y la autonomía de nuestra mente y por tanto de la convivencia están amenazados.
Entre otras funciones y objetivos, la educación tiene el de capacitar para la vida real actual y futura. Observando lo que hace nuestro sistema educativo y sus responsables, y los educadores profesionales, es evidente que estamos muy lejos de estar educando para el mundo actual y futuro, estamos fuera de la realidad y estancados en la cuneta de la historia. Peor aún, el actual ministro, en vez de mirar al presente y al futuro, propone la regresión a las “semillitas” de hace medio siglo. La política de educación y tecnologías está desorientada por desinformación e incompetencia. Se contenta con equipar lentamente con computadoras y enseñar su manejo a maestros, profesores y estudiantes. A las computadoras se las consideran “herramientas”, cuando en realidad son recursos complejos polifacéticos informáticos de desarrollo humano, cultural, social, económico y político.
Los seres humanos con la computadora desarrollamos nuestra memoria con el disco duro, la nube y los discos externos; desarrollamos nuestra vista, porque nos posibilita la visión de lo presente y ausente, de lo micro y lo macro, de lo que está sucediendo y lo que sucedió; desarrolla la potencialidad de nuestros oídos, escuchando a personas a miles de kilómetros, escuchando conciertos de cualquier parte del mundo; desarrolla nuestra capacidad de presencia simultánea en diversos lugares de distintos países para dialogar simultáneamente con todos ellos; desarrolla nuestra velocidad de cálculo, etc. Su contribución al desarrollo cultural es incalculable por el fácil acceso a todas las culturas, por la riqueza de información y conocimientos, el acceso a infinidad de productos culturales en bibliotecas, museos, revistas, películas, páginas web, etc.
La computadora como recurso ha creado la sociedad virtual o digital con su complejidad (redes sociales entre todas las culturas y países, en actividad e interacción simultánea o diferida, comunicación verbal, visual, gráfica, posible constitución de asociaciones, clubes… realización de negocios, comercio, transacciones bancarias con dinero electrónico, etc.). Últimamente se ha iniciado la creación del Estado digital, un exponente definitivo del poder político de la informática disponible en la computadora y ya también en los teléfonos celulares. La educación exige que los educadores sepan y enseñen a afrontar la compleja irrupción tecnológica y no contentarse con manejar la computadora como herramienta. La irrupción tecnológica nos dispara a otra galaxia.
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