Los malos ejemplos

En Diputados 

Tienen razón los cartistas en su crítica contra la Fiscalía. ¿Por qué Miguel Ángel Cuevas, titular de Diputados, no está procesado y en la cárcel? La justicia tiene que alcanzar a todos los delincuentes, del color que fuere. ¿Cuevas se salva porque es oficialista? ¿Las muchas documentaciones que lo incriminan no sirven para nada? ¿Todo lo que hizo con el dinero público nada les dice a los fiscales? 

Conforme con las evidencias, es saludable que los Zacarías Irún estén procesados. Saludable porque deben rendir cuentas al país y recibir, si cabe, la pena que corresponda. Pero la justicia debe preocuparse, también, por los demás que han quebrantado la ley. 

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El problema que sufre el país es que los políticos, como la justicia, miran en una sola dirección. Peor aún están dispuestos a justificar todos los actos delictivos del correligionario. 

Según los documentos, en su tiempo de gobernador en Paraguarí dispuso a su antojo del dinero público haciendo figurar obras que nunca se realizaron y además sobrefacturadas. En estos días saltó otro caso: gastó más de mil millones de guaraníes en la compra de combustible para un tractor que desde hacía años estaba en desuso. 

Cuevas, apenas se hubo sentado en la silla presidencial de Diputados, puso en práctica su naturaleza enredada. Lo primero que hizo fue desplazar a funcionarios con varios años en delicadas funciones para reemplazarlos con gente que había trabajado con él en la Gobernación, sin más preparación que la que aprendieron de su jefe. Y lo aprendido no es precisamente para llevar el país por el camino de la eficiencia y la ética. 

Creyendo que todavía era gobernador, Cuevas se dio con entusiasmo a la tarea de disponer como suyo el dinero de los contribuyentes. Repartió millones entre sus adeptos con total olvido de los funcionarios que trabajan y han hecho carrera. Se “olvidó” de quienes realmente lo merecen para comprar la adhesión de quienes ya tenía comprados. ¿Qué es eso de aumentar el salario a funcionarios que ganan más de 20 millones de guaraníes mensuales? 

Es una verdadera desgracia para el país que políticos como Miguel Ángel Cuevas ocupen cargos que no se merecen. Se supone que la presidencia de Diputados, una de las instituciones más valiosas que sostienen la democracia, debería sustentarse en el vigor intelectual y moral.

En el Senado 

Por otro lado, el titular del Senado, Silvio Ovelar, hizo público su enojo con el ministro de Educación, Eduardo Petta, ambos del movimiento colorado “Añetete”. El senador acusó al ministro de ser “emperador” porque se distancia de la gente. Y la “gente”, en el vocabulario de los políticos, significa los correligionarios. 

En setiembre de 2013, Ovelar fue acusado por la ministra de Educación, Marta Lafuente, por haberla agredido verbalmente. De acuerdo con los antecedentes, el senador estuvo acompañado por el gobernador de Caaguazú, Mario Varela (ANR). Se fueron para conseguir el nombramiento de un supervisor del MEC en Caaguazú. El pedido fue rechazado porque la persona propuesta por los políticos “no reunía las condiciones requeridas como título, profesionalidad, conocimiento de normas y otros requisitos para el proceso de selección”. 

Como el proponente carecía de lo mínimamente necesario para acceder al cargo de supervisor, Ovelar y Varela optaron por el camino más fácil para conseguirlo: presionar a la ministra Lafuente que les plantó cara. De ahí la furia de Ovelar que se repitió en estos días –seguramente por los mismos motivos– con el ministro Petta. 

Tenemos, en definitiva, un titular del Senado y un titular de Diputados unidos por el desconocimiento de la responsabilidad de sus altas funciones. 

En lo que respecta a Cuevas y los Zacarías Irún, no tiene que haber distinción entre opositores y oficialistas. Unos y otros, cuando se trata de hechos delictivos, deben rendir cuenta de sus actos en el único sitio que la vida republicana acepta: la justicia.

alcibiades@abc.com.py

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