Autismo

Alrededor del primer año, los niños, normalmente, empiezan a balbucear, y buscan el contacto físico y visual con la madre. Si esto no es así, hay que prestar mucha atención y buscar ayuda profesional, pues es posible que estemos ante un caso de trastorno del espectro autista (TEA).

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El autismo es un trastorno complejo neurológico que, generalmente, dura toda la vida. Daña la capacidad de la persona de relacionarse con otras. Según datos de la oenegé Autism Speaks de los Estados Unidos, actualmente, se diagnostica con TEA a uno de cada 68 niños.

Para crear conciencia acerca de este trastorno y, además, brindar información sobre cómo tratar y apoyar a los que tienen esta condición, la Asamblea General de las Naciones Unidas ha designado el 2 de abril como el Día Mundial de Concienciación sobre el Autismo.

“Los síntomas del TEA aparecen, generalmente, alrededor del primer año de vida del chico; por ejemplo, la falta de contacto visual, rechazo al contacto físico, llamativa y marcada irritabilidad, entre otros”, explica el Lic. Víctor Caballero Álvarez, sicólogo especializado en neurosicología, de la Clínica del Aprendizaje y la Conducta.

Con el transcurso del tiempo, la falta o rechazo a la socialización, y la aparición de conductas rígidas y estereotipadas (apego a rutinas y movimientos de aleteo con las manos) van completando el perfil conductual que en un momento dado será etiquetado como perteneciente a los trastornos del espectro autista.

Causas

Mucho se ha discutido hasta hoy sobre el origen de estos trastornos. Respecto a este punto, Caballero sostiene que, al principio, se le atribuía como causa de la enfermedad a la madre, debido a un rechazo o tratarse de un niño no deseado. Actualmente, se ha descartado esa teoría, porque se ha comprobado que hay niños autistas en hogares de madres muy cariñosas o contenedoras. Ahora se sabe que nuestro cerebro produce una serie de sustancias químicas que controlan la conducta, que son los neurotransmisores. “En las personas sanas, tienen una determinada composición, pero en el caso de los autistas hay un desorden. Eso está comprobado, pero todavía falta dilucidar su origen”.

Tratamientos

En la actualidad, el TEA es abordado con una mezcla eficaz de interconsultas simultáneas: primero, con el neurólogo, quien administrará los medicamentos, según la conducta del niño. Si hay mucha irritabilidad, también, dependiendo de la edad, la estimulación temprana. “Actualmente, está muy difundida la equinoterapia. Se considera que estar en contacto con el animal estimula al niño afectiva y sensorialmente. Aunque, oficialmente, todavía no está aceptada, sirve como una ayuda complementaria”.

También, se suman diversas técnicas sicológicas de apoyo y tratamiento, como sicoterapias, intervenciones conductuales, etc. Tales técnicas serán, incluso, extensivas a las familias de los niños con TEA. Producto de estos distintos niveles de intervención, actualmente, el pronóstico para los afectados por estos trastornos es bastante alentador. Si bien aún no existe una cura para los que tienen esta condición, los tratamientos combinados permiten un razonable ajuste del paciente a la vida cotidiana, en sus matices de socialización, comunicación y educación.

Estadísticas actuales

En nuestro país no existen datos estadísticos de cuántos chicos sufren de autismo, generalmente, por la falta de diagnóstico y no de recursos, además porque las propias familias les ocultan y son invisibles. “Hasta ahora hay mucha negación. Incluso, hace unos años, se hizo una campaña para inscribirlos en el Registro Civil”, refiere.

Teorías

Según el Lic. Caballero, existe una hipótesis que todavía no es oficial, pero que no puede dejar de ser mencionada. Hay un impacto en la flora intestinal del niño del mercurio que contienen los antibióticos y vacunas pediátricas. Esta hipótesis es compartida a nivel internacional por reputados científicos, médicos, genetistas, investigadores, oenegés de lucha contra el autismo y muchas asociaciones de padres con niños portadores de los TEA. Frente a esto, instancias oficiales de cuidado de la salud pública, como la Organización Mundial de la Salud (OMS), la Administración de Alimentos y Medicamentos de los Estados Unidos (FDA) y los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC), insisten en que no existe evidencia contundente al respecto. “Mientras tanto, numerosos Gobiernos han optado por prohibir o limitar el uso del mercurio en sus medicinas pediátricas, como la Unión Europea, los Estados Unidos, Japón, Australia y Nueva Zelanda. En Latinoamérica, Chile es el único país que desde el 2013 tiene legislada expresamente la prohibición de uso, importación y utilización del Timerosal en los medicamentos pediátricos”.

Texto y fotos Marisol Palacios mpalacios@abc.com.py

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