Nutrientes en vegetales

Los nutrientes son los elementos químicos que las plantas necesitan para crecer y mantenerse óptimas, para producir frutos y semillas. Existen 16 nutrientes que resultan imprescindibles, entre los que se encuentran los no minerales y los minerales.

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Ing. Agr. Miguel Alonso

Entre los nutrientes esenciales para que las plantas se desarrollen se encuentran los nutrientes no minerales, entre los que figuran el oxígeno (O), el hidrógeno (H) y el carbono (C). Estos se encuentran en el aire y en el suelo. Las plantas consumen estos nutrientes a partir del proceso de la fotosíntesis. Básicamente, los vegetales toman el dióxido de carbono (CO2) y el agua, que mediante la energía del sol los transforman en hidratos de carbonos (azúcares y almidones), y utilizan estas sustancias como alimento para su propio organismo. En un entorno natural, las plantas consiguen los nutrientes por sí mismas, por lo que el productor no debe temer de la deficiencia de estos. No obstante es necesario ocuparse de que los vegetales dispongan de luz necesaria para la fotosíntesis; la carencia de agua no afecta a este proceso (fotosíntesis) pero sí puede incidir en su crecimiento y salud.

NUTRIENTES MINERALES

Los nutrientes minerales son elementos químicos que se encuentran en el suelo y que, debidamente disueltos en el agua, las plantas absorben a través de sus raíces.

Estos, a su vez, se clasifican en macronutrientes y micronutrientes. En el caso del primero, lleva ese nombre porque las plantas deben absorberlos en grandes cantidades para su fisiología. Los macronutrientes se dividen, a su vez, en nutrientes primarios (nitrógeno, fósforo y potasio) y secundarios (calcio, magnesio, azufre).

En el caso de los micronutrientes, se denominan así porque las plantas deben absorberlos en pequeñas cantidades. Asimismo, se los conoce como elementos traza, dado que aparecen en pequeñas cantidades cuando se realiza un análisis químico. Algunos de ellos son hierro (Fe), cobre (Cu), zinc (Zn), cloro (Cl), manganeso (Mn), molibdeno (Mo) y el boro (B).

FUNCIONES

A manera de comprender la función de los nutrientes, se toma como ejemplo el cultivo de tomate.

El nitrógeno es el nutriente que más afecta el crecimiento y la producción de tomate. Es un nutriente fácilmente asimilable, fundamental para la formación de aminoácidos, proteínas, enzimas, ácidos nucleicos, clorofila, alcaloides y bases nitrogenadas ideales para el rápido crecimiento. Promueve la formación de flores, regula la maduración de la planta, mejora su color y tamaño.

Otro elemento, el fósforo, es un elemento móvil de la planta. Actúa en la fotosíntesis, la respiración, la transferencia de energía, la división y el alargamiento celulares. Es necesario para el desarrollo de estructuras reproductivas y del sistema radical, promueve el crecimiento y el desarrollo de las raíces, y mejora la calidad del cultivo. Es vital para la formación de semillas y ayuda a aumentar la resistencia a enfermedades.

El potasio es vital para la fotosíntesis y esencial en la síntesis de proteína; ayuda a que la planta haga un uso más eficiente del agua, por su efecto osmorregulador. Aumenta la tolerancia a heladas; es importante en la formación y la calidad de los frutos, y en la activación de enzimas; aumenta la resistencia a enfermedades. Además, ayuda a las plantas a soportar el estrés causado por nematodos y, sobre todo, mejora considerablemente la calidad de los cultivos y sus cosechas.

El azufre es esencial en la formación de proteínas, ya que forma parte de algunos aminoácidos; hace parte de las enzimas y vitaminas, y es necesario en la formación de clorofila, por tanto ayuda a mantener el color verde, y estimula el crecimiento vigoroso y la producción de semilla.

El calcio ayuda a los rendimientos en forma indirecta, porque mejora las condiciones de crecimiento de las raíces y estimula la actividad microbiana, la disponibilidad de molibdeno y la absorción de otros nutrientes. Estimula la producción de granos y semillas, y es necesario para el crecimiento de los meristemos apicales.

El magnesio es un mineral constituyente de la clorofila, de modo que está involucrado activamente en la fotosíntesis. Ayuda en el metabolismo de los fosfatos, la respiración de la planta y la activación de numerosas enzimas. Es necesario para la formación de azúcares, y propicia la formación de aceites y grasas. Interviene en la traslocación del almidón; por lo tanto, cumple un papel importante en el llenado de los frutos.

Hay que tener en cuenta que existen otros nutrientes (citados más arriba) que también cumplen otras funciones específicas en las plantas.