Anarquía en PJC

El último ataque a tiros en una discoteca de Pedro Juan Caballero, que dejó cuatro muertos y una decena de heridos, es una clara muestra de la anarquía que existe en la frontera seca, dominada desde hace tiempo por las bandas criminales. El Estado brilla por su ausencia en la región y las leyes están simplemente de adorno.

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Las leyes migratorias son prácticamente letra muerta en la frontera paraguayo-brasileña, especialmente en Pedro Juan Caballero, y ni qué decir en Capitán Bado, ambas ciudades del departamento de Amambay.

Aunque es cierto que la frontera seca, que divide a ambas naciones simplemente por una calle, también tiene mucho que ver en la informalidad de los ingresos y las salidas de los paraguayos y brasileños, respectivamente.

Sin embargo, la corrupción también fomenta desde hace muchos años la instalación, especialmente en territorio paraguayos, de bandas criminales brasileñas y de sus principales líderes fugitivos en su país.

En el último año, luego del asesinato del capo Jorge Rafaat Toumani, Pedro Juan Caballero se convirtió en el escenario de una sangrienta guerra entre el Primer Comando da Capital (PCC) y el Comando Vermelho (CV), las principales organizaciones delictivas brasileñas que, paradójicamente, llegaron a unir fuerzas para acabar con Rafaat. 

El PCC y el Comando Vermelho emprendieron una encarnizada lucha por hacerse con el control del tráfico de drogas y armas. La guerra entre narcos tiene un espectador de lujo y en primera fila: el Estado paraguayo.

Mientras una de sus fronteras sigue siendo devorada lentamente por la mafia, el Estado paraguayo permanece pasivo en Pedro Juan Caballero. Sus órganos de seguridad, como la Policía Nacional o la Senad, simplemente, prefieren adaptarse al “sistema” antes que intentar siquiera combatirlo. 

Como los ataques terroristas en Europa

El último ataque sangriento que se registró en la discoteca After Office, situada en el lado paraguayo de la línea internacional, además de provocar cuatro muertes y una decena de heridos, causó una preocupación singular debido a que la incursión de los sicarios fue incluso muy similar a los atentados terroristas que periódicamente suceden en Europa. 

Los matones llegaron frente al pub, bajaron de un vehículo y empezaron a disparar a mansalva, contra dos objetivos específicos, pero después rociaron a tiros a todo el entorno.

En el hecho, murieron dos supuestos miembros del PCC y sus respectivas acompañantes, lo que entonces da a entender que el crimen fue ordenado por el grupo rival, Comando Vermelho.

Esta acción echó por tierra la vieja teoría de que los narcos se matan solo entre ellos, ya que esta vez las víctimas inocentes alcanzadas por las balas fueron más de 10.

Los criminales brasileños se mueven tan libremente por Pedro Juan Caballero que no resulta muy difícil para ellos atacar y después huir y quemar el vehículo que usan, tal como pasó en esta última ocasión.

Tímida reacción, como siempre

El Gobierno nacional, luego de la masacre en la discoteca de Pedro Juan Caballero, reaccionó tímidamente por medio de su ministro del Interior, Lorenzo Lezcano, quien a diferencia de sus antecesores por lo menos se dignó en ir a la zona y dirigir las investigaciones, tendiendo en cuenta su experiencia como fiscal.

El secretario de Estado le prometió a las autoridades locales dotar con más efectivos a la Jefatura de Policía, aunque en cambio recibió reclamos de mayor infraestructura para los uniformados, quienes a su vez en medio de las precariedades tienen que combatir a los sofisticados métodos de ataque del PCC o del Comando Vermelho. 

La pregunta entonces que surge en este caso es si el Gobierno solamente va a llevar la solución momentáneamente o, como siempre, cuando la situación se enfríe todo va a volver a la triste realidad de como era antes. 

El refuerzo policial en la zona debería ser permanente, no solo con cada crisis como esta, que justamente suceden debido a la debilidad del esquema de seguridad que suministra el Estado a sus ciudadanos.

Algunas de las estrategias

Algunas de las estrategias a ser utilizadas en Pedro Juan Caballero es la provisión de más cámaras de seguridad, por lo menos para mantener monitoreados los principales puntos de la ciudad.

De hecho, un sistema de videovigilancia ya funciona en la sede de la Gobernación, que fue revisado por el ministro del Interior y los jefes policiales que lo acompañaron al recorrido por Pedro Juan Caballero. 

Una posibilidad es que este sistema ya instalado sea integrado al sistema de control de la Policía Nacional.

Las cámaras de seguridad, por sobre todo, podrían servir para seguir el rastro de los sicarios en fuga, porque queda claro que este último ataque con cuatro muertos en Pedro Juan Caballero no fue el primero ni será el último. 

De hecho, la “terraza del país”, como es conocida Pedro Juan Caballero, registra una de las tasas de homicidios más altas en toda Sudamérica, superada en el continente solamente por las conflictivas ciudades fronterizas mexicanas. Si el Estado no interviene con mano dura, Pedro Juan podría convertirse en una de esas ciudades mexicanas. 

ileguizamon@abc.com.py