La muestra “Menonitas: al sur de Durango”, del fotógrafo Henk Bleeker, se inaugura el 16 de abril y podrá visitarse hasta el 4 de mayo en la galería BGN/ARTE (Augusto Roa Bastos c/ España - Paseo La Peregrina), donde el artista presenta una veintena de imágenes capturadas en colonias menonitas del Chaco paraguayo, resultado de su acercamiento a estas comunidades de raíces europeas que mantienen un estilo de vida tradicional en Paraguay.
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Cabellos rubios, vestimentas oscuras, carruajes en caminos de tierra: las imágenes que componen la exposición construyen un relato visual sobre una comunidad que, desde su llegada al país hace aproximadamente un siglo, ha preservado costumbres, valores y formas de vida heredadas de Europa.
Los menonitas, descendientes de migrantes que se establecieron inicialmente en regiones como Durango, México, y posteriormente en Paraguay, mantienen una organización social basada en principios religiosos vinculados al pensamiento anabaptista de Menno Simons.
Para este proyecto, Bleeker visitó colonias como Nuevo Durango y la Colonia Madelón, esta última ubicada en el Chaco paraguayo, a unos 250 kilómetros de Filadelfia. Su acceso a la comunidad no fue inmediato: se dio a partir de un contacto en Asunción con un integrante de origen menonita, lo que le permitió ingresar a un entorno caracterizado por su hermetismo. Allí encontró un mundo que, según su percepción, parece haber cambiado poco desde su llega al país durante la década de 1920.
El fotógrafo, que ha desarrollado trabajos en distintos contextos culturales —desde barrios de La Habana hasta comunidades rurales en Estados Unidos y Japón—, se interesa especialmente por aquellas culturas que enfrentan procesos de transformación o desaparición. En el caso de los menonitas paraguayos, esa tensión aparece como un eje central de la serie.
Si bien la vida cotidiana continúa regida por normas tradicionales, Bleeker identifica signos de cambio, especialmente entre las generaciones más jóvenes. Algunos optan por adoptar elementos de la vida moderna o emigrar a países como Canadá o Estados Unidos, donde existen comunidades menonitas más abiertas. Esta dualidad —entre la preservación y la adaptación— se manifiesta en sus fotografías a través de contrastes sutiles: elementos contemporáneos que irrumpen en escenarios aparentemente anclados en el pasado.
La exposición no solo propone una aproximación estética, sino también una reflexión sobre la vigencia de ciertos valores en un contexto global marcado por la aceleración y el consumo. En ese sentido, el trabajo de Bleeker busca funcionar como un puente entre mundos: por un lado, el universo cerrado de las colonias menonitas; por otro, el público urbano que se acerca a la galería en Asunción.
El propio recorrido del artista también dialoga con esta historia. De origen frisón, encuentra en estas comunidades un vínculo con sus propias raíces europeas, lo que facilitó su acercamiento y comprensión del entorno. Esa conexión se traduce en un registro que prioriza el contacto directo y la observación, en línea con influencias como la del fotógrafo alemán August Sander.
Tras su paso por Paraguay, la serie continuará su itinerancia en Países Bajos, donde se prevén exhibiciones en ciudades vinculadas al origen histórico de estas comunidades. De este modo, las imágenes trazan un recorrido que conecta territorios y épocas, poniendo en diálogo al Chaco paraguayo con la Europa de la que partieron sus primeros habitantes.