A partir de este sábado, Venecia se convirtió nuevamente en el escenario de una de las principales citas del arte contemporáneo internacional, con una Bienal que tiene como tema “En tonos menores” y cuya curadora, la suizo-camerunesa Koyo Kouoh, falleció de forma repentina en mayo de 2025, cuando se preparaba el evento.
Ayer, víspera de la inauguración, cientos de personas marcharon por las avenidas venecianas hasta la Fondamenta Arsenale, donde se encuentra el pabellón de Israel, agitando pancartas con lemas como “No al pabellón del genocidio”.
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Hoy, durante la primera jornada del festival de arte más prestigioso del mundo, además del israelí permanecieron cerrados los pabellones de Austria, Bélgica, Egipto, Lituania, Luxemburgo, Polonia, Eslovenia, España, Suiza, Türkiye, Finlandia, Países Bajos, Irlanda, Qatar, Malta, Chipre, Ecuador y Reino Unido.
El cierre de estas instalaciones estuvo motivado, además, por una huelga de 24 horas de artistas, curadores y trabajadores culturales en protesta “contra la presencia del Pabellón Israelí en medio del genocidio que se está cometiendo en Palestina”.
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En un hecho sin precedentes, el pasado jueves 30 de abril, pocos días antes de la inauguración de la presente edición de la Bienal, el jurado internacional renunció en bloque.
Ante la ausencia de jurado, se ha decidido que este año no se entregarán los tradicionales Leones de Oro y que, en su lugar, se instaurará un sistema de votación pública para entregar unos premios que serán denominados “Leones de los Visitantes”.