Con postulaciones abiertas hasta el 17 de mayo, el programa Invernadero vuelve a convocar a artistas interesados en desarrollar proyectos en un espacio que combina formación, acompañamiento crítico y experimentación.
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La iniciativa es impulsada por el Centro Cultural de España Juan de Salazar y contará en esta edición con la coordinación y tutoría de la artista paraguaya Claudia Casarino. Las bases y condiciones, así como el acceso al formulario de inscripción, se encuentran disponibles en el sitio web oficial de la institución.
El programa se concibe como una plataforma de intercambio de saberes y experiencias que pone énfasis en el proceso creativo y en su relación con diversas teorías y prácticas. A través de seminarios, charlas con profesionales locales e internacionales, y un sistema de tutorías especializadas, Invernadero busca acompañar el desarrollo de obras que, finalmente, serán presentadas en una exposición. Este recorrido formativo se sostiene en el diálogo entre pares y en la construcción colectiva de pensamiento crítico en torno al arte contemporáneo.
En su quinta edición, Invernadero plantea como eje conceptual las “geografías del cuidado y gestos (no) menores”, invitando a reflexionar sobre las formas en que las sociedades organizan la vida en común. La propuesta aborda interrogantes sobre la distribución de responsabilidades, las infraestructuras que sostienen lo cotidiano y aquellas prácticas que, aunque muchas veces invisibilizadas, resultan fundamentales en la construcción de vínculos sociales.
Desde esta perspectiva, el programa entiende el cuidado como una dimensión transversal que atraviesa cuerpos, territorios, instituciones y modos de producción cultural. A través de acciones cotidianas, saberes transmitidos y gestos que operan en escalas discretas, se propone observar cómo se configuran y disputan relaciones de poder en distintos contextos. En ese marco, el arte se plantea como un espacio de investigación capaz de examinar estas dinámicas y de abrir nuevas preguntas sobre las formas en que se sostienen los entramados sociales, culturales y políticos.
Invernadero 2026-2027 parte de la premisa de que las prácticas artísticas no se desarrollan en aislamiento, sino en relación constante con otros. El intercambio, la conversación y el acompañamiento crítico son entendidos como condiciones necesarias para que los procesos creativos puedan desplegarse, consolidando así un espacio donde lo poético y lo político se entrelazan en la construcción de nuevas miradas.