“El Rito”: la deconstrucción y reconstrucción de Villagrán

El cuarto disco de la banda nacional es un cambio de paradigmas para ellos mismos. Un volantazo en busca de una nueva ambición y en parte, marca la madurez tanto personal como musical que cada uno de los integrantes alcanzó. Como los autores lo definen, es “ese llamado a bailar, a dejarse ser y dejarse llevar. Ese es el espíritu que llevó a Villagrán a crear ‘El Rito’”.

Villagran lanzó su nuevo disco "El Rito".
Villagran lanzó su nuevo disco "El Rito".Gentileza

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“Siempre es bueno construir” es una frase que se repite mucho en “Buenas intenciones”, la canción que abre este trabajo. Ese axioma engloba bastante bien el objetivo y la identidad de una banda a la que le resultan incómodas las etiquetas y eso se nota fácilmente en el paralelismo entre sus discos.

A Villagrán siempre le gustó construir. Desde la conformación de sus integrantes hasta el “recorte” de su nombre para esta etapa. De Villagrán Bolaños a simplemente Villagrán. El mix de una reminiscencia a la intro de “Vibración” que aparece junto con “Vení a Bailar el Ritmo Subtropical” en “Si el mundo se partiera a la mitad”. Con Maxi Bonin sumándose los sintetizadores, teclados y más, y Fede Wagener dando un paso al costado. Todo es parte del proceso de construir.

Si, la banda cambió de piel porque necesitaba y porque le gusta. “Igual va Sonar” nos muestra que hay otras influencias en este nuevo material (Y un hermoso tributo al bajo de “Around The World” de Red Hot Chili Peppers). Justamente el último corte “Quiero Nirvana” nos muestra una de los capítulos más experimentales de la propuesta. Ritmos latinos, afrobrasileros y un videoclip que le suma psicodelia urbana de esas que hoy gustan mucho a la juventud.

Las canciones no se hilan unas con otras como tradicionalmente se construye el tracklist -y concepto- de un disco. Es como escuchar todo en modo aleatorio y no molesta, capaz sea el efecto a largo plazo del algoritmo en streaming o simplemente es una linda casualidad. Como sea, es otro aspecto llamativo de “El Rito”.

“Baby Get Up” nos da una atmósfera disco o cuanto menos ochentero (o algo que podría sonar en alguna secuela de Guardianes de la Galaxia). Acá debemos resaltar el trabajo con los efectos y los sintetizadores de Bonin. Su rol dentro del todo es definitivamente la columna vertebral del nuevo álbum. Su incorporación no es un cambio de integrantes nada más, se trata de un completo cambio de enfoque en la composición de estas nuevas canciones. “Siempre es bueno construir”, como ellos mismos dicen.

“Mega High”, había visto la luz como corte mucho tiempo antes del lanzamiento. Pop, hip hop y muchos beats para una canción que viene más hacia los noventa y que toma bastante de esta nueva generación de raperos y trapers argentinos que están dominando las listas de reproducción. Por otra parte, haciendo futurología, es uno de los hits que va estar en la lista de esenciales para conocer a este grupo.

La amistad de los Villagrán y los Kchiporros es bastante conocida y data de mucho tiempo atrás. Ahora, se convierte en colaboración con “Verano ‘99″, una cumbia con toques de pop suave. Esta canción sale un poco de la línea (si es que la hay) de este disco. Chirola le da su sello a esta composición que hace un buen contraste con el estilo compositivo de sus amigos.

A esta le sigue la canción homónima del LP y también es featuring, en este caso con Sol Pereyra. La cantante, actriz y compositora argentina pero radicada en México refresca adecuadamente la penúltima canción del menú y que al mismo tiempo es un descanso luego de cuatro canciones potentes consecutivas.

Para el final dejaron una canción que no parece de este disco y no en un mal sentido. “We Are The Balls” es una canción de fiesta, enérgica, con un coro pegajoso pero con la letra más agresiva de las nueve que conforman del álbum. Este final es fácilmente una declaración de principios por parte de esta agrupación. Es una que puede ser parte del soundtrack del siguiente FIFA o puede ser la canción que ayude a introducir su propuesta a alguna persona que no los conozca o no los tenga dentro de sus playlist. Un cierre ‘a lo grande’, apoteósico y ambicioso.

“El Rito”: una nueva etapa para Villagrán

Así llega al final “El Rito”, un nuevo álbum que marca el inicio de una nueva etapa para Villagrán. Un renacimiento, un cambio de piel que da como resultado esta ceremonia musical de 24 minutos y 21 segundos. “Ese nuevo universo sonoro con elementos del pop y la electrónica de los años 80′s y 90′s, esa conexión con los ritmos y melodías de la música que está arraigada en las raíces de Latinoamérica”, decía la banda en el comunicado de lanzamiento. Una apreciación más que justa porque es el recorrido que siente el escucha al pasar por las nueve pistas.

“El Rito” fue producido por Matías ‘El Chávez’ Méndez (productor de sus trabajos anteriores “Ritmo Subtropical” y “Sonidos Siderales”), y Mauri Román en el estudio Ciudad Nueva en Asunción. El mix es de ‘El Chávez’ y a cargo del máster, estuvo Andrés Mayo.

Villagrán está integrada por Miky González (guitarra y voces), Karim Manzur (guitarra y voces), Mauri Román (batería y voces), Maxi Bonnin (teclados, sintetizadores y voces) y Miki Napout (guitarra y voces).

La banda asegura que este no es el fin de un viaje, sino un hito dentro del mismo. “Son los primeros pasos de este nuevo personaje que fuimos conociendo, que va tomando presencia en este camino que es el destino”. Veremos hacia donde nos lleva este nuevo viaje de los Villagrán, mientras tanto disfrutemos de “El Rito”.

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