El procedimiento fue encabezado por agentes del Departamento de Delitos Económicos, fiscalizadores de la Dirección Nacional de Vigilancia Sanitaria (Dinavisa) y el fiscal Ysrael Villalba, en cumplimiento de una orden firmada por el juez penal de garantías Amílcar Marecos.
En una primera vivienda, los intervinientes encontraron a Lucas Amado Sosa Miltos (22 años) y se incautaron de más de 62 dosis de la marca TG, dos cajas del mismo producto y G. 6.000.000 en efectivo. Durante el operativo también se presentó en el lugar Cristian Alcides Romero Ortiz; al inspeccionar su rodado, los agentes hallaron otras ocho cajas del producto TG.
Posteriormente, la comitiva se trasladó a una segunda vivienda ubicada frente a la primera. En ese lugar se incautaron de ocho cajas de TG, 485 cajas vacías con la misma marca, 215 cajas del medicamento Mounjaro y 21 unidades del mismo producto, además de recipientes sin etiquetar, herramientas de sellado y materiales de embalaje.
En una tercera vivienda, los intervinientes hallaron una ampolla de TG de 15 mg con líquido transparente, frascos vacíos, tapas sin identificación, jeringas, una balanza de precisión y 58 unidades de agua para inyección de gran volumen, insumo clave para el esquema de falsificación.
Según la investigación preliminar, el mecanismo consistía supuestamente en fraccionar agua en pequeños envases, que luego eran rotulados con etiquetas de reconocidos laboratorios para simular que son medicamentos originales.
¿Dónde comercializaban?
Los intervinientes mencionaron que los productos eran destinados principalmente a la zona céntrica de Ciudad del Este, donde se vendían con rapidez, especialmente a turistas brasileños.
Desde Dinavisa advirtieron que los medicamentos falsificados representan un grave riesgo para la salud pública, ya que se desconoce su composición, origen y condiciones de fabricación, lo que impide garantizar su calidad, eficacia y seguridad.