No hay que esperar a que la papilla se enfríe, sino congelarla directamente después de procesarla. De esa manera se preservan mejor las vitaminas y los nutrientes y no se pueden reproducir posibles gérmenes.
Verduras como zapallo, calabaza y zanahorias son ideales para congelar. En cambio, espinacas y remolachas mejor no, porque contienen nitrato que al calentarse puede convertirse en nitrito y en altas dosis puede llevar a falta de oxígeno en el bebé, advierte la revista.
El puré debería ser luego descongelado a baño maría o en un calentador para bebés y luego calentado. Si se lo coloca en la heladera durante la noche para que se descongele, es mayor el riesgo de la formación de gérmenes.