Cuando el espejo nos devuelve otra imagen de la que esperamos

La percepción que tenemos de nosotros mismos en el espejo también depende de nuestros ideales personales de belleza.Magdalena Rodziewicz

La forma en que percibimos nuestro aspecto en el espejo está muy influida por cómo nos sentimos en ese momento.

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“Si estoy en un mal día o de mal humor, es posible que me vea menos atractiva”, señala la psicóloga alemana Alexandra Martin.

El hecho de que evaluemos nuestro aspecto de forma tan diferente también puede deberse a que en realidad cambia constantemente. A veces las ojeras son más oscuras o el pelo está en otra posición.

Según Martin, incluso esas pequeñas desviaciones pueden marcar la diferencia en la forma en que nos vemos a nosotros mismos.

Las dudas sobre nuestra apariencia surgen sobre todo cuando nuestra autopercepción y el ideal que esperamos no coinciden. Por eso, la psicóloga aconseja preguntarse si los propios ideales son realistas y alcanzables.

Si uno puede desprenderse de ideales poco realistas, como tener una piel impecable, deja espacio para más serenidad. Por lo tanto, la especialista aconseja tomar sobre todo lo que a uno le gusta de su propio cuerpo y poner el foco sobre ello.

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