El Día Internacional del Hombre fue establecido en 1992 por Thomas Oaster, director del Centro de Estudios Masculinos en la Universidad de Misuri-Kansas. Se popularizó a nivel internacional a partir de 1999, cuando el Dr. Jerome Teelucksingh, de Trinidad y Tobago, la consolidó y eligió el 19 de noviembre, coincidiendo con el cumpleaños de su padre.
El lema para el año 2025 es “Celebrando a los hombres y los niños”. Indican que aunque no tiene un reconocimiento oficial de las Naciones Unidas como el Día Internacional de la Mujer, es respaldado por algunas agencias de la ONU y se celebra en más de 60 países.
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Estos son los objetivos principales
- Salud masculina: concienciar sobre temas de salud física y mental que afectan a los hombres, incluyendo la prevención de enfermedades como el cáncer de próstata (campaña “Noviembre Azul” en Paraguay).
- Modelos positivos: reconocer y promover modelos de masculinidad positivos, que inspiren con sus valores y acciones, rompiendo estereotipos.
- Igualdad de género: impulsar un diálogo equilibrado sobre la igualdad de género y mejorar las relaciones entre hombres y mujeres.
- Bienestar integral: visibilizar los desafíos que enfrentan los hombres en diversos ámbitos, como el bienestar emocional y los roles familiares.
La nueva masculinidad
El psicólogo Richard Salerno explica que “todavía no es que dejamos de ser lo que éramos para ser algo nuevo. Hay como una transición, sobre todo el que le toca al adulto, porque el niño o el adolescente va a configurar su identidad”.
Indicó que los hombre de entre 30 y 65 años se encuentran en esa transición de discutir el modelo de hombría que los padres le enseñaron y un nuevo modelo de masculinidad que todavía no está definido.
“En esa transición también se tendrá mucha confusión, mucha incertidumbre y una dificultad para adoptar, a veces, ciertos roles. D se convierte en el hombre rudo de la época de sus abuelos, de la época de sus padres donde no tenían emociones, excepto la euforia, la alegría o la rabia, la ira y nada más, porque no podía expresar tristeza, porque la tristeza la consideraban como debilidad, o se va hacia una sensibilidad que tal vez en su formación él lo asocia mucho todavía a lo femenino”, explicó.
Agregó que el hombre que hoy tiene entre 35 y 40 años, por un lado, quiere expresarse con mayor sensibilidad, y por otro lado, tienen la creencia de que se asocia a lo femenino.
Respecto a las nuevas generaciones, manifiesta que reciben mucha más información, por lo que cuentan con demasiado desafíos a los que se tiene que enfrentar y requieren muchísima capacidad de resiliencia.
Ellos cuentan con “más permiso” de expresar sus emociones, de hablar de ellas con fragilidad, vulnerabilidad o mostrarse menos suficientes.
“Se ve a las generaciones más jóvenes con un una mayor capacidad de asumir sus emociones, de hablar de ellas, de aceptarlas sin ese temor a ser categorizados como como débiles, como frágiles o como muy femeninos”, insiste.
Agregó que la mirada que tienen los adultos de más de 40 años y más a esas expresiones emocionales pueden ser muy selladas todavía, por la formación que han tenido.
Presión social
“Los que tiene más de 40, todavía van a sufrir mucha presión con respecto a un modelo de masculinidad que es fuerte, que debe ser fuerte, que debe ser el hombre 100% productivo proveedor, que debe ser un hombre como insensible, duro, inconmovible, que debe ser el sostén, que debe ganar más que la mujer”, señala.
También dijo que aún se sigue viviendo con la formación de los padres y abuelos, con modelos de una masculinidad más tradicional, a lo que se suma una nueva masculinidad que acepta la posibilidad de ser vulnerable, acepta la posibilidad de tener emociones, como por ejemplo la tristeza, la melancolía, que acepta la posibilidad de de de llorar,y de hablar de lo que siente.
La salud mental en los hombres
“En la población que va entre los 25 a 55 años, por ejemplo, el porcentaje de hombres que se suicida es de tres a cinco veces más que lo que se suicidan las mujeres. Estamos hablando de la necesidad de un mejor manejo de las tener afectos más profundos, porque acá hay un tema también dentro de lo que es un modelo tradicional de la masculinidad, que es como esa resistencia a hablar de lo que íntimamente me sucede y poder expresarme y abrirme emocionalmente porque soy hombre, entonces esas emociones que tengo que ocultar, reprimir, guardar solo para mi intimidad”, señaló.
Agregó que los síntomas de depresión en varones pasa desapercibido porque no se manifiesta necesariamente con intensidad, con melancolía, con llanto. Se manifiesta con ira, con enojo, con rabia, con frustración por todas esas presiones y demandas sociales que tiene basado en en modelos que ya no son propicios para este momento histórico.
Finalmente, indicó que sigue habiendo una presión social para que los hombres sean fuertes, proveedores, jefes y que puedan ser muy fuertes emocionalmente como un mandato social.
“Eso genera problemas en su salud mental, entonces, esos temas son muy importantes abordarlos”, resaltó.