"Estoy viviendo un milagro; fue algo difícil de lograr porque en la selección mexicana solo había un lugar disponible. A sus 18 años, que cumplió hace unas horas, Lasse es un gran atleta y lo demostró", aseguró Schleper en una entrevista con EFE.
Nacida en Colorado, Estados Unidos, Sarah está casada con el mexicano Federico Gaxiola. El hijo de la pareja esquió antes de caminar y a los cuatro años apareció en la Copa del Mundo de Austria, aunque de manera simbólica.
"Aprendí a esquiar antes que a caminar, me cuenta mi madre. Luego lo hacía con ella. Lo de la Copa Mundial no recuerdo, pero he visto el vídeo decenas de veces", confiesa Lasse, un deportista con talento para su disciplina, aunque está en el proceso de alcanzar la madurez.
La historia ocurrió en Austria 2010. Entonces, Sarah competía por Estados Unidos y había decidido retirarse; en un momento del recorrido, atrapó a su hijo y con él terminó la competición.
"Siempre hacemos bromas con la idea de que Lasse compitió en un Mundial a los cuatro años. Yo era la única mamá del equipo; en la mañana alguien me sugirió la travesura y la llevé a cabo", cuenta.
Schleper es un ejemplo de persistencia en el deporte. A punto de cumplir 47 años, se mantiene en un alto nivel, lo cual espera demostrar en Milán-Cortina d'Ampezzo, Italia, a pesar de haber tenido dificultades en la preparación.
"Será difícil competir contra los que lo tienen todo. Nosotros recibimos poco apoyo, no tenemos ni servicio de esquí, hay poca tradición de nuestro deporte en México, donde casi nunca hay nieve", observa.
Cuando se refiere a su trabajo con Lasse, la deportista cree que ella y su hijo son unos obsesionados que van por el mundo en busca de nevadas. Cuand hace calor viajan a países con frío y así se mantienen entrenando.
"Perseguimos la nieve. A veces vamos a Austria, Italia, Argentina o Chile y así podemos seguir entrenándonos", agrega.
México competirá en los Juegos con cinco deportistas: Sarah y Lasse; Donovan Carrillo en patinaje artístico; y Regina Martínez y Allan Corona, en esquí de fondo.
"Voy con la mente y el corazón abiertos. Italia es mi lugar favorito después de México", afirma.
Sarah siempre tuvo empatía con su país de adopción. "De niña, mi mejor amigo era mexicano y aprendió mucho de México", apuntó.
"En 2009 empecé a pensar en la idea de hacerme ciudadana mexicana y lo conseguí en el 2014, un mes después de los Olímpicos de Sochi, que me perdí", cuenta.
La mexicana está de salida como deportista de alto rendimiento. Los del próximo mes de febrero serán sus últimos Juegos. Su hijo está llegando y, aunque ahora es un novato, cree que llegar a los 18 años a unos Juegos Olímpicos será una experiencia para crecer.
"Me falta ser más paciente en las curvas, entre otras cosas por mejorar", asegura.