Consejos para preparar una cena romántica en casa

Te contamos cómo organizar una cena en casa para celebrar el Día de los Enamorados sin estrés.

Cena romántica.
Cena romántica.Shutterstock

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Muchos pensarán en no complicarse la vida y cenar en un lindo restaurante. Pero, ¿acaso hay mejor prueba de amor que sorprender a tu pareja con una cena íntima y un menú delicioso, sin que camareros ni terceros rompan el encanto mágico de una verdadera noche romántica?

La mejor manera de disfrutar del día más romántico del año es con una cena íntima en compañía de la persona amada. En líneas generales, una cena romántica tiene que ser ligera y delicada, caracterizada por alimentos muy especiales, que degustemos ocasionalmente y que destaquen por su gran calidad.

No está de más apelar a la mitología afrodisíaca: las frutillas, los vinos espumantes, los mariscos, las especias o el chocolate... Todos ellos suelen convertirse en ingredientes habituales de un menú cargado de pasión.

Los preparativos de una cena romántica

Organizarse. Para un encuentro tan especial, más vale no dejar nada librado a la improvisación. Las ausencias (del o la cocinera) pueden enfriar la temperatura romántica de una cena especial. Así que lo mejor es tener todo preparado muy cerca de la mesa o a lo sumo a 60 segundos de la mesa (en la heladera, el microondas, etcétera). Cuanto menos tengan que levantarse, más disfrutarán de la conversación y los detalles.

La mesa. Lo importante es que “el otro” tome conciencia, nada más al ver la mesa, de que se trata de algo muy especial. A algunos les gustará una mesa muy elegante con mantelería de hilo fino, cristal de Bohemia y cubertería de plata; a otros, un cálido mantel y unas copas de champán con velas serán suficientes.

La decoración cambiará según sus edades y gustos, pero hay cosas asociadas a lo romántico que ya son tradicionales, como las velas (las hay preciosas y originales), el champán o el espumante que más les guste a los dos, las flores (basta una rosa, una orquídea o un pequeño centro de mesa con algunas flores bonitas) y los chocolates.

El ambiente. Todo lo que rodea la mesa también debe contribuir a que la cena sea más romántica. Cenar en una terraza y ver las estrellas o la luna puede ser extremadamente romántico. Otros detalles, como la buena música con un volumen bajo, o un aroma a incienso, también pueden ser muy positivos. El vestido. También la vestimenta tiene que ser especial.

No es necesario ponerse esmoquin o un vestido largo si van a estar en casa, pero sí hay que estar lo más arreglados posible. Radiantes, relajados y preparados para gustarse uno al otro al máximo. Solo para dos. Celulares apagados para que nadie moleste. Nada de intromisiones e interrupciones, ni de referencias a terceros. En una cena romántica perfecta solo hay dos grandes protagonistas.

La entrada de una cena romántica

Los mariscos suelen ser una buena opción para comenzar la cena. Solos o acompañados (en revueltos o ensaladas) suponen una buena manera de “comenzar a abrir” el apetito: ostras, vieiras, langostinos, camarones.

También son muy fáciles de preparar los canapés (con fiambres ahumados, paté, caviar, quesos gourmet) y las brochettes (de pollo y locote, cerdo y piña, langostinos y champiñones, de verduras, berenjenas, jamón y queso).

También son excelentes las ensaladas de lechugas variadas y espinaca acompañadas con fruta (gajos cítricos, manzana, mango), frutos secos (nueces, almendras, pasas) o quesos (azul, camembert, brie, de cabra).

Si hay más tiempo, un éxito asegurado son los platos fríos como mousses y carpaccios, tanto de carne como de pescados o mariscos.

El plato principal de una cena romántica

Para los segundos platos, debemos tener en cuenta que la elección debe ser contundente y sabrosa, pero a la vez sobria. Por eso, los pescados y las carnes más exquisitas siempre dan en el clavo en cualquier mesa. No olviden preparar siempre algo fácil de comer: las aves pequeñas llenas de huesitos o los pescados con muchas espinas pueden poner a prueba la paciencia de cualquiera.

Recuerden hacer buen uso de los aceites y vinagres balsámicos y las especias: una combinación adecuada garantizará la mayor de las satisfacciones.

El postre: un dulce final

La fruta y el chocolate son los dos ingredientes básicos a la hora de conjugar el mejor postre para San Valentín. Una ensalada de frutas exóticas (mango, kiwi, mamón, piña) aderezada con miel puede ser una opción sencilla, así como los helados e incluso los sorbetes son deliciosos.

Con chocolate se puede presentar una mousse, bombones o una torta, un dulce final de una cena inolvidable.

La decoración cambiará según sus edades y gustos, pero hay cosas asociadas a lo romántico que ya son tradicionales, como las velas, el champán o el espumante que más les guste a los dos, las flores y los chocolates.

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