Estos hechos han reabierto el debate sobre el endurecimiento de las leyes de porte y venta de armas en Estados Unidos y han puesto al presidente Donald Trump en el ojo del huracán, ya que demócratas y activistas han atribuido lo ocurrido en El Paso, localidad fronteriza con México, a su discurso antiinmigrante.
El pasado 9 de agosto el presidente Trump aseguró que estaba trabajando con el Congreso para endurecer los controles de antecedentes para los compradores de armas, pero consideró que esa reforma debe tener en cuenta las ideas de la poderosa Asociación Nacional del Rifle (NRA, en inglés) .
Trump afirmó en Twitter que estaba teniendo “ serias conversaciones ” con el liderazgo de la Cámara de Representantes y del Senado para mejorar la verificación de antecedentes, una medida a la que tradicionalmente se han opuesto la NRA y la mayor parte del Partido Republicano.