Las autoridades iraníes son conscientes de que hay mucho en juego. Sin embargo, como es habitual, no han escatimado amenazas contra los supuestos responsables del ataque contra Fajrizadeh.
Fajrizadeh fue asesinado el pasado viernes en un ataque efectuado en la provincia de Teherán, por un número indeterminado de hombres armados, que abrieron fuego contra el vehículo del científico y efectuaron al menos una explosión. Considerado por los servicios de inteligencia occidentales como el líder del antiguo programa secreto para desarrollar armas nucleares de Irán, el científico ocupaba en la actualidad el cargo de jefe de la Organización de Investigación e Innovación Defensiva del Ministerio de Defensa.
El líder supremo iraní, Alí Jameneí, ordenó en un mensaje a las autoridades competentes “la investigación de este crimen y el castigo definitivo” de sus autores materiales e intelectuales, a los que calificó de “mercenarios criminales y crueles “.
Por el momento, no se ha informado de arrestos ni de la muerte de alguno de los autores de la emboscada.
Este crimen recuerda a los otros asesinatos de científicos vinculados con el programa nuclear iraní ocurridos entre 2010 y 2012, de los que Teherán responsabilizó al servicio secreto exterior israelí Mosad.
Silencio
En Israel, las autoridades han declinado comentar las acusaciones de Irán, pero han puesto en alerta a sus embajadas, ante el temor a ataques de represalia.
Fue de hecho el propio primer ministro, Benjamín Netanyahu, quien señaló hace dos años a Fajrizadeh como líder del supuesto programa atómico militar secreto iraní, y quien hace solo unos días urgió a Estados Unidos a no volver al acuerdo nuclear firmado en 2015 entre Irán y seis grandes potencias.