“Apague una luz en casa ahora. Si es posible, encienda el aire acondicionado más tarde, apáguelo más temprano. No lo ponga a temperatura máxima. Es agradable dormir con 12 ºC, 15 ºC. Hay a quien le gusta. Pase a 18 ºC. Ayúdenos”, dijo el mandatario en su transmisión semanal en sus redes sociales.
El ministro de Energía y Minas, Bento Albuquerque, dijo al presidente, quien estaba a su lado, que las reservas de las hidroeléctricas, principal fuente energética de Brasil, se encuentran en niveles históricamente bajos, lo que llevó al uso de las termoeléctricas, cuyo costo de operación es superior.
“Desde 2000 no teníamos una sequía tan grande en nuestras reservas del sur, y desde 2015 en las del centro-oeste y sureste del país. Eso nos llevó a adoptar medidas como recurrir a las termoeléctricas”, dijo Albuquerque.
“Si no hacemos nada, podemos tener apagones. El periodo de lluvias, que debería comenzar en octubre, aún no llegó”, respondió Bolsonaro a un usuario en Facebook que comentaba el venidero aumento en las facturas de electricidad, previsto para diciembre.
El pasado miércoles, el presidente defendió el aumento y dijo que “si no hago nada, en un mes, si no llueve, podemos ir a un racionamiento y podría haber apagones”.
En tanto el jueves, el presidente afirmó que la economía estaría creciendo y que ése sería uno de los motivos del aumento del consumo eléctrico.
Aunque la economía del gigante latinoamericano salió formalmente de la recesión, su futuro está rodeado de incertidumbres por el próximo fin de los subsidios masivos otorgados por el gobierno para paliar el impacto de la pandemia de coronavirus.