“La Iglesia es para todos “, dijo Francisco, que añadió que " la Iglesia es como un río, lo importante es quedarse adentro, en la unidad del Espíritu Santo” y “no mirar las pequeñas cosas”.
Durante el Regina Coeli, Francisco recordó la festividad de Pentecostés, con la que los católicos conmemoran la venida del Espíritu Santo sobre los apóstoles y que el papa celebró con una misa en la basílica de San Pedro.
"Nosotros también, a veces, preferimos permanecer dentro de las paredes protectoras de nuestro entorno. Pero el Señor sabe cómo llegar hasta nosotros y abrir las puertas de nuestro corazón. Él envía al Espíritu Santo sobre nosotros que nos envuelve y derrota todas nuestras vacilaciones, derriba nuestras defensas, desmantela nuestras falsas certezas", dijo
"En otras palabras, el Espíritu Santo pone en comunicación personas diferentes, realizando la unidad y universalidad de la Iglesia", añadió, antes de instar a "abrir nuestros corazones" y a "salir a dar testimonio".
Porque “el mundo necesita el valor, la esperanza, la fe de los discípulos de Cristo” en “las distintas situaciones y en los múltiples contextos culturales y sociales”.